Ayer conocimos
que el Papa Francisco procederá a la canonización de Madre Teresa Calcuta, el próximo
mes de septiembre.
Su obra, no
hace falta que os lo diga yo aquí, fue inmensa, pero quiero recordar hoy, de ella,
algo que me es especialmente querido, su amor por los niños y su postura frontalmente
antiabortista precisamente porque entiende el aborto como esencialmente
un desamor.
La manera
más relevante en que ella habló acerca de los niños, del amor y del aborto fue
en su famoso discurso del 3 de febrero de 1994 en Washington DC.
[ http://videos.religionenlibertad.com/video/wmaNyaLxiM/Madre-Teresa-su-discurso-mas-historico ]
[ http://videos.religionenlibertad.com/video/wmaNyaLxiM/Madre-Teresa-su-discurso-mas-historico ]
El discurso completo puede
leerse en: http://www.priestsforlife.org/spanish/mtspeechspan.htm.
No he podido vencer la tentación de
extraeros algunos párrafos que me gustaron especialmente, aunque mi
recomendación es que os los leáis personalmente.
«….Mucha gente se preocupa bastante
por los niños de la India, con los niños de África donde muchos mueren de
hambre, etc. Mucha gente también se preocupa por toda la violencia en esta gran
nación de los Estados Unidos. Preocuparse por esto es bueno. Pero casi siempre,
a esta misma gente no les interesan los millones que intencionalmente están
siendo asesinados por decisión de sus propias Madres. Y este es el mayor
destructor de la paz hoy en día - el aborto cegó a la gente.
»Yo sé que hay grandes problemas en el
mundo, que muchas parejas no se aman lo suficiente para utilizar planificación
familiar natural. No podemos resolver todos los problemas del mundo, pero no
permitan traer el peor problema de todos, y ese es el que destruye el amor. Y
esto es lo que pasa cuando la gente practica anti concepción y aborto.
»Desde aquí, un aviso de cuidar a los más
débiles, a los no nacidos, debe salir hacia el mundo. Si ustedes se convierten
en un faro ardiente de justicia y paz en el mundo, entonces verdaderamente
serán fieles a lo que los fundadores de este país representaban. Que Dios los
bendiga!»




