UNA NUEVA GUERRA
La mujer es
el escenario de la guerra abierta en este tiempo entre la ideología y la
Naturaleza. Una guerra tan vieja como el hombre, que se recrudeció con la
Revolución Francesa1 y que ha ido in crescendo en este último siglo. Una guerra machista
(que no masculina)2, de dominación del mundo externo, de la
Naturaleza.
Pero en este
siglo, es la mujer quien se ha convertido en el mayor exponente de esta ética
machista de explotación y de manipulación de la Naturaleza y de la Realidad,
hasta el punto de atentar contra su propia naturaleza, ofreciéndose a sí misma
en holocausto a los dioses de la postmodernidad con el sacrificio de su ser
natural: la maternidad. Como es connatural a la mujer, esta guerra se ha
interiorizado, generando una represión de su propio ser... y del ser que anida
en ella. La mujer de este tiempo ha asumido de tal manera la ética machista del
control y la manipulación, que ha hecho dejación de su propia idiosincrasia
hasta el punto de renunciar a lo más íntimo y consustancial: su capacidad de
dar vida.