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El aborto lastima a la mujer. En muchos casos, ocasiona un daño irreparable a
su función reproductiva; también, en los últimos diez años, hemos sabido que
puede producir graves daños psicológicos y emocionales; el síndrome post-aborto
es psicológicamente devastador, afectando las relaciones familiares, de su
entorno amistades e incluso las laborales».
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«La legislación abortista afecta sensiblemente a la mujer a través de la
incidencia sociocultural que impone a su entorno relacional, y por eso hace a
la mujer víctima aunque no esté de acuerdo y no tenga intención de abortar.
Desde el momento en que la ley posibilita
separar sexo y procreación, muchos jóvenes no ven por qué tendrían que privarse
del placer sexual; asumen que el aborto es un recurso más para poner fin a un
embarazo no deseado. Algunos pueden pensar: “En el caso de que algo falle y
ella se quede embarazada, siempre podrá recurrir al aborto”. La frase está
construida con toda intención, es toda una bomba… pero quiere reflejar la
realidad, rebobinemos, …si algo falla…. ELLA
se queda embarazada…. ELLA recurrirá
a matar al hijo de los dos, y, si ELLA
no quiere… ELLA asume toda la
responsabilidad. ¿Será que a las ideólogas feministas de salón se han pasado a
liberar al macho? ¿No es esto una injusticia?».
Ahora expertos argumentan que, no solo aumenta la
mortalidad materna sino que incluso va
contra su salud sexual. ¿Recuerdan el “falaz nombre” que le pusieron a nuestra
ley del aborto del 2010?