sábado, 12 de marzo de 2016

Sin resignarnos a ver desaparecer ‘’el debate de la vida’’ del espacio público.



            Desde el semanario Alfa&Omega, repico aquí, el extraordinario artículo de Isabel San Sebastián; crónica certera de la situación en la que nos encontramos en estos momentos, de dónde venimos y lo que tenemos por delante, quienes nos resistimos a no silenciar el debate de la vida.
            Considero un honor darle cabida en estas páginas.
Se olvidaron de la vida
«La vi­da de los no na­ci­dos no da vo­tos. De he­cho, en opi­nión de al­gu­nos in­sig­nes arús­pi­ces, los qui­ta. La vi­da de los no na­ci­dos es un asun­to es­pi­no­so, que aca­rrea bur­las y ame­na­zas en las re­des so­cia­les a quien tie­ne el co­ra­je de exi­gir que se res­pe­te»

            Hubo un tiem­po, no muy le­jano, en el que la de­fen­sa de la vi­da sus­ci­ta­ba en­cen­di­dos de­ba­tes en las Cor­tes, los me­dios de co­mu­ni­ca­ción, los tri­bu­na­les de Jus­ti­cia e in­clu­so las ter­tu­lias de ca­fé. Cru­ces de opi­nión y ar­gu­men­tos, a me­nu­do aca­lo­ra­dos, en­tre quie­nes sos­te­ne­mos que los ni­ños en­gen­dra­dos aun­que to­da­vía no alum­bra­dos son ti­tu­la­res de de­re­chos me­re­ce­do­res de pro­tec­ción y los con­ven­ci­dos de lo con­tra­rio. Po­lé­mi­cas re­ve­la­do­ras de cier­to in­te­rés so­cial por una cues­tión que afec­ta a la con­cep­ción mis­ma de lo que cons­ti­tu­ye nues­tra esen­cia co­mo es­pe­cie. Hoy esa con­tro­ver­sia ha des­apa­re­ci­do de la agen­da pú­bli­ca es­pa­ño­la. A na­die pa­re­ce res­tar­le un ápi­ce de tran­qui­li­dad. Se ha im­pues­to por ma­yo­ría cer­ca­na a la una­ni­mi­dad la te­sis de esa mi­nis­tra de Sa­ni­dad, ex­per­ta en fla­men­co, per­sua­di­da de que un fe­to en el vien­tre ma­terno «es un ser vi­vo, pe­ro no un ser hu­mano». ¿Có­mo po­dría ser­lo? ¿Eli­mi­na­ría­mos sin re­mor­di­mien­to a mi­llo­nes de cria­tu­ra sin defensas si tu­vié­ra­mos el co­ra­je de ver­las co­mo lo ­que son? ¿Quién ma­ta­ría a sus hi­jos?
            La pa­la­bra «abor­to» no fue pro­nun­cia­da ni una so­la vez en la fa­lli­da se­sión de in­ves­ti­du­ra de Pe­dro Sán­chez. Ni si­quie­ra se uti­li­zó el eu­fe­mis­mo al uso, «in­te­rrup­ción vo­lun­ta­ria del em­ba­ra­zo», con el que la­van su con­cien­cia los rea­cios a lla­mar a las co­sas por su nom­bre. El can­di­da­to tu­vo la des­fa­cha­tez de afir­mar en su dis­cur­so que «las mu­je­res po­drán de­ci­dir so­bre su ma­ter­ni­dad», co­mo si aho­ra se nos pri­va­ra de esa fa­cul­tad con al­gu­na cla­se de coer­ción, sin que hu­bie­ra un in­ter­vi­nien­te dis­pues­to a se­ña­lar­le su error y sub­ra­yar su ma­la fe. Ló­gi­co. Su so­cio, Ciu­da­da­nos, ha fir­ma­do un do­cu­men­to en el que se di­ce tex­tual­men­te que «am­bas or­ga­ni­za­cio­nes de­fien­den la Ley de pla­zos» y se aña­de, por si al­guien al­ber­ga­ra al­gu­na du­da, que «el Par­ti­do So­cia­lis­ta se re­ser­va la po­si­bi­li­dad de im­pul­sar la re­for­ma de la Ley en re­la­ción con las jó­ve­nes de 16 y 17 años». Al­go que no pa­re­ce con­tra­riar a Al­bert Ri­ve­ra. En cuan­to al PP, ha­ce tiem­po que rin­dió el úl­ti­mo es­tan­dar­te de es­ta ba­ta­lla en de­fen­sa de los más vul­ne­ra­bles. Exac­ta­men­te el día en que Ce­lia Vi­lla­lo­bos, au­to­ra de la la­pi­da­ria sen­ten­cia «quie­nes no ca­ben en el PP son los que se opo­nen al abor­to», fue pre­mia­da con la Vi­ce­pre­si­den­cia Pri­me­ra del Con­gre­so, mien­tras los diez par­la­men­ta­rios que ha­bían per­ma­ne­ci­do fie­les a la pos­tu­ra tra­di­cio­nal­men­te man­te­ni­da por el cen­tro-de­re­cha veían cons­ti­tuir­se las Cor­tes des­de sus res­pec­ti­vas ca­sas, tras ha­ber si­do ex­pul­sa­dos de las lis­tas. To­dos, los diez dipu­tados y se­na­do­res, sin una con­ce­sión pia­do­sa al «qué di­rán» los elec­to­res ni un res­qui­cio de ver­güen­za por des­hon­rar la pa­la­bra da­da.
            La vi­da de los no na­ci­dos no in­tere­sa. La vi­da de los no na­ci­dos no da vo­tos. De he­cho, en opi­nión de al­gu­nos in­sig­nes arús­pi­ces, los qui­ta. La vi­da de los no na­ci­dos es un asun­to es­pi­no­so, que aca­rrea bur­las y ame­na­zas en las re­des so­cia­les a quien tie­ne el co­ra­je de exi­gir que se res­pe­te. La vi­da de los no na­ci­dos de­man­da a las au­to­ri­da­des me­di­das de apo­yo efi­caz a las mu­je­res em­ba­ra­za­das y exi­ge a los pa­dres que asu­man su res­pon­sa­bi­li­dad. La vi­da de los no na­ci­dos nos obli­ga a tran­si­tar por te­rri­to­rios in­hós­pi­tos des­de el pun­to de vis­ta éti­co, que na­die quie­re ex­plo­rar. ¿En qué mo­men­to exac­to em­pie­za? ¿A quién per­te­ne­ce? ¿En qué pun­to se si­túa la fron­te­ra en­tre los de­re­chos de la ma­dre y los del hi­jo? ¿Có­mo con­ce­der li­ber­tad ili­mi­ta­da a una par­te sin ne­gar a la más dé­bil la opor­tu­ni­dad de exis­tir? La cien­cia, pe­se a sus gi­gan­tes­cos avan­ces, no ha re­suel­to esos con­flic­tos. La con­ven­ción de las do­ce se­ma­nas co­mo pla­zo ad­mi­si­ble pa­ra li­qui­dar (que no in­te­rrum­pir) una ges­ta­ción tie­ne más que ver con la mor­fo­lo­gía, es­to es, con el mo­men­to en el que el fe­to ad­quie­re una for­ma tan inequí­vo­ca­men­te in­fan­til co­mo pa­ra he­rir la sen­si­bi­li­dad del per­so­nal sa­ni­ta­rio en­car­ga­do de lle­var a ca­bo la «ta­rea», que con cri­te­rios de ma­yor ca­la­do mé­di­co. De ahí que to­dos se pon­gan de acuer­do en ar­chi­var el asun­to en el ca­jón del re­la­ti­vis­mo don­de duer­men el sue­ño de los jus­tos tan­tos prin­ci­pios aban­do­na­dos, y ac­to se­gui­do apa­gar la luz. Ojos que no ven, oí­dos que no oyen, con­cien­cias que no se in­quie­tan, gen­tes que vi­ven con­ten­tas.
            En el fon­do de un ar­chi­vo duer­me igual­men­te el sue­ño de los va­gos el re­cur­so pre­sen­ta­do an­te el Cons­ti­tu­cio­nal por un PP di­fe­ren­te a es­te, ha­ce ya más de un lus­tro, cuan­do aban­de­ró des­de la opo­si­ción el com­ba­te con­tra la re­for­ma que en 2010, sin pre­vio avi­so ni com­pro­mi­so pro­gra­má­ti­co, con­vir­tió el abor­to en un de­re­cho in­dis­cri­mi­na­do de la mu­jer. La dis­cu­sión, a la vis­ta es­tá, no pro­ce­de tam­po­co a ni­vel ju­rí­di­co. Es evi­den­te que no ur­ge a ojos de sus se­ño­rías. Y des­de lue­go no con­vie­ne a quien as­pi­ra a una ju­bi­la­ción tran­qui­la. Al me­nos en Es­pa­ña. Fue­ra de aquí, en el co­ra­zón de Eu­ro­pa, hay gen­tes de bien em­pe­ña­das en man­te­ner vi­va una lu­cha tan im­po­pu­lar co­mo jus­ta.
            Han adop­ta­do el nom­bre de «One of Us» (Uno de No­so­tros) con el afán de dar voz a quie­nes ca­re­cen de ella por vi­vir den­tro de un cuer­po que no siem­pre es lu­gar se­gu­ro. No se re­sig­nan ni se aco­bar­dan fren­te a la ten­den­cia do­mi­nan­te al si­len­cio. Pro­cla­man que la vi­da es un don, el más pre­cia­do; y su de­fen­sa, un le­ga­do irre­nun­cia­ble de la ci­vi­li­za­ción oc­ci­den­tal. Quie­ren unir fuer­zas, su­pe­rar di­fe­ren­cias y cons­truir un fu­tu­ro ba­sa­do en va­lo­res uni­ver­sa­les que cos­tó mu­cho con­so­li­dar y aho­ra pa­re­cen pa­sa­dos de mo­da.
            En es­tos tiem­pos de in­va­sio­nes bár­ba­ras, cuan­do el he­do­nis­mo in­di­vi­dua­lis­ta im­po­ne sus dog­mas a una so­cie­dad ador­me­ci­da, aco­bar­da­da, in­ca­paz de sa­cu­dir­se la pe­re­za in­te­lec­tual, los im­pul­so­res de «One of Us» nos lla­man a ser va­lien­tes y reac­cio­nar. A to­mar la pa­la­bra con el fin de que el de­ba­te no mue­ra. A sos­te­ner la ban­de­ra de es­ta cau­sa. Su ini­cia­ti­va po­pu­lar ha si­do la más res­pal­da­da de la his­to­ria eu­ro­pea, con dos mi­llo­nes de fir­mas. Dos mi­llo­nes de per­so­nas que no se ol­vi­dan de la vi­da.
Isabel San Sebastián
Fecha de Publicación: 12 de Marzo de 2016

viernes, 11 de marzo de 2016

Sin voz en el Parlamento… No queremos, porque no debemos, meternos en un armario.



Estamos viviendo un tiempo en el que, inexorablemente, cotas otrora impensables de inhumanidad e ignominia se van instalando en nuestra cotidianidad. Asumidas sin visible actitud crítico-analítica, por la impunidad que les confiere el hecho de no aparecer destacadas en los grandes medios de comunicación.
La visión utilitarista y hedonista de la vida humana, mina, de raíz, los fundamentos que hicieron posible la “redención” del ser humano  de la vida y dignidad humanas  tras los horrores e inhumanidades vividas en la primera mitad de pasado siglo.
Ahora mismo, en el punto álgido de la lucha partidista por el poder en España, discutimos de miles de cosas  importantísimas sin duda  pero, para algunos, no todas de entre las más importantes.
En el famoso documento de las “doscientas medidas”, de 67 páginas, de 25.947 palabras, suscrito entre Ciudadanos y el partido socialista; en tan solo 12 líneas y 135 palabras se sustancia, perpetúa y aumenta, la losa con que “la agenda de género” progresista (sic), está silenciando, y queriendo enviar al ostracismo, a “algunos” millones de españoles que nos horrorizamos de que la vida, de los más débiles e indefensos de entre nosotros, se esté utilizando, y hasta eliminando, sin resistencia social alguna. Me refiero, a las intenciones/propuestas que se hacen sobre la Interrupción voluntaria del embarazo (sin eufemismos… ABORTO), la maternidad subrogada (sin eufemismos… VIENTRES DE ALQUILER), y la Ley de muerte digna (sin eufemismos… EUTANASIA).
Desde luego que algo habrá que hacer, y sin duda será primordial analizar los “porqués” de toda esta involución.
Y este sentir, es por lo que traigo hoy a estas páginas, la reflexión interesantísima que leí ayer en http://www.profesionalesetica.org de la profesora Alicia V. Rubio Calle.
Toboganes para niños desmembrados: de ojos y corazones
Escrito el 10/03/2016
La pendiente ética resbaladiza es una estrategia de debate consistente en defender que una acción iniciará una serie de sucesos posteriores inevitables que culminarán en un indeseable evento final al modo de la caída de las fichas de dominó. En muchos casos se tacha este argumento de falacia por el hecho de que se presuponen concatenaciones de acontecimientos que pueden no ser necesariamente sucesivos, o que no implican irremediablemente el resultado final al que se apela. La comparación con una pendiente es porque se infieren consecuencias negativas que hacen deslizarse hacia catástrofes finales en un movimiento descendente y con un frenado casi imposible una vez comience el proceso. Un tobogán que, en el caso del aborto, no ha sido una falacia, sino un hecho.
Comenzamos nuestro resbalar por el tobogán de la iniquidad asumiendo que un cigoto no es un ser humano y que, por ello, se le podía eliminar, pese a su código genético único y su potencialidad que le hace, incluso, ser sujeto de derecho en una herencia: derecho a tener pero no derecho a ser. No es visible. No tiene aspecto humano. “Ojos que no ven, corazón que no siente”.
Seguimos tomando velocidad con la aceptación de derechos contrapuestos entre un niño y su madre, dando por vencedora siempre a la madre en desigual liza donde uno de los contendientes siempre pierde la vida. Asumimos que la madre no es capaz de amar a un hijo imperfecto y que el niño nos agradece su eliminación para evitarle una vida que catalogamos como inútil e indigna y, con la firme decisión de hacer un favor a ambos, eliminamos “el problema”. El feto desmembrado comienza a tener un inquietante aspecto humano. Suponemos que no sufre. “Corazón que no siente, ojos que no ven” pensamos. Y cerramos los ojos.
Resbalando a un ritmo vertiginoso nos encontramos con niños viables que, tras el aborto, se niegan a morir y se les abandona en las bandejas de despojos hasta que dejan de respirar. Su pecado, el final de sus derechos, comienza con el desafecto de su madre: no les quiere. La sociedad más “humana” y sensible de la historia de la humanidad tampoco los quiere. A algunos se les clava, humanitariamente, una tijera en el occipital para terminar antes. ¿Ojos que no ven? ¿Corazón que no siente? La velocidad del trayecto nos ha dejado sin ojos y sin corazón.
Ya en el último tramo de esta caída libre hacia el Taigeto tecnológico del desprecio de la vida humana, vemos el final del tobogán, de la pendiente ética a la que nos hemos dejado empujar y que ya no es falacia, sino hecho consumado: multinacionales que venden, a trozos, los niños abortados. Ni los nazis más imaginativos, que ante la enorme cantidad de cadáveres humanos producidos se esmeraron en darles una salida comercial, podrían haberlo hecho mejor. Y no olvidemos que, cuanto más formados estén los niños asesinados, mejor “material de venta se obtiene. Embotados completamente por una caída vertiginosa somos incapaces de entender que hay ojos que no ven y corazones que ya no sienten a un precio asequible. Pensamos que no son los nuestros. Quizá, también son los nuestros. Nos queda el último tramo: de vender para aprovechar, a matar para vender.
Incapaces de frenar a esta sociedad que se despeña en la miseria entre cadáveres de niños desmembrados, que corre, alocada, hacia la muerte por mera estadística demográfica, que resbala alegre y confiada hacia un progreso distópico de mercancías humanas sin dedicar una mirada al frente, algunos vemos que, en el foso al que nos dirigimos, se comercializa, ya legalmente y con precios estipulados, con pedazos de seres humanos asesinados para tal fin.
Estamos cerca del final del tobogán. Sólo si millones de manos se aferran a ese resto de humanidad que aún nos queda, frenando la caída, podremos evitar el último trayecto de este viaje a la nada más horrible. Y, poco a poco, ir subiendo hacia ese punto de partida donde la vida humana aún era respetada y cada ser humano, en cualquier etapa de su vida, era considerado UNO DE NOSOTROS.  ONE OF US, dos millones de manos de toda Europa tratando de parar la locura, tratando de volver al origen. Porque sólo si salimos completamente de esta pendiente ética podemos impedir que volvamos a resbalar. Ayúdanos.
Difícil misión abrir un debate sobre algo cruel y desagradable. Un debate que encoge el corazón. Un final del viaje que es mejor no ver.
¿Hablamos de la vida humana o seguimos sin ojos para esos corazones a precio de casquería?
Alicia V. Rubio Calle



sábado, 27 de febrero de 2016

Los embriones también son "sujetos" de la Misericordia del Padre, a propósito de una carta de Mons. Reig Pla


Querido lector
Siempre me ha impresionado la claridad y contundencia con la que se expresa Mons Reig Pla, pero esta vez el documento es, particularmente, impresionante y no me he resistido a ponerme manos a la obra para hacéroslo llegar.
Os pongo solo una “entradilla” para que sepáis de que va…, puesto que la información completa  la podéis consultar directamente en la página web del Obispado de Alcalá de Henares
          El Obispo de Alcalá de Henares, Mons. Juan Antonio Reig Pla, ha publicado una nueva carta pastoral bajo el título «Misericordia con todos, también con los embriones».
          Esta carta pastoral se inscribe en el corazón de la Cuaresma, en el contexto del Año Jubilar de la Misericordia y teniendo como horizonte la Jornada por la Vida que se celebrará el próximo mes de abril.
          Al inicio de su carta, el Obispo de Alcalá de Henares recuerda que sus consideraciones «se hacen desde el respeto a todas las personas, proponiendo la verdad, de la que es testigo la Iglesia Católica, desde la misericordia y el amor».
          Mons. Reig toma ocasión de una noticia publicada el pasado día 2 de febrero en la que se anunciaba que la “Autoridad de Embriología y Fertilización Humana” (HFEA) del Reino Unido ha aprobado una solicitud del equipo de investigación que dirige la Dra. Kathy Niakan del “Instituto Francis Crick” para renovar la licencia de la investigación de su laboratorio en la que se incluye la “edición de genes” en embriones humanos, es decir, la manipulación genética de embriones humanos.
          La carta consta de diez puntos. En el primer apartado se afirma que «los embriones también merecen misericordia, son los primeros peregrinos indefensos cuya dignidad personal inalienable reclama que sean llamados a la existencia como consecuencia directa del abrazo conyugal. Por ello, también es aplicable aquí la obra de misericordia “dar posada al peregrino”. Esta posada no es otra que el vientre de la madre». Y en referencia a la fecundación in vitro, Mons. Reig se pregunta: ¿quién piensa en los millones de embriones de todo el mundo convocados a la existencia en gulags de laboratorio y hacinados en campos de congelación a los que se les han cerrado las puertas de sus familias y de la sociedad?; y afirma «las placas de cultivo - donde se produce la fecundación - y los tanques de nitrógeno líquido - donde son confinados los embriones - son también periferias existenciales».

La carta completa en pdf puede descargarse y leerse en:

miércoles, 10 de febrero de 2016

Cuatro razones


Estas son cuatro, de entre otras muchas razones, por las que vale la pena defender sus vidas.

sábado, 30 de enero de 2016

La pregunta mas imortante acerca del Aborto



5 sólidos argumentos que justifican por qué el aborto no puede ser llamado un acto moral

El tema del aborto es recurrente en nuestras sociedades. Es importante tratar de adquirir la mayor cantidad de información posible para que podamos tener una opinión bien formada y sustentada en cuanto a este y otros temas que nos incumben, particularmente como cristianos.

El vídeo que les mostramos a continuación nos ayuda precisamente a eso, a informarnos y a tratar de evaluar el aborto desde una postura desapasionada y netamente lógica. Cabe señalar que esta es una iniciativa de Prager University, una plataforma online (sin fines de lucro) que ofrece vídeos de educación superior con la particularidad de que éstos no duran más de 5 minutos. Fue fundada por Dennis Prager, un judío neoyorquino de 67 años, respetado comunicador social, escritor y líder de opinión.






No voy a entrar en mayor detalle acerca de este vídeo puesto que simplemente se explica solo. Basta mencionar que en una forma ágil y razonada, nos presenta 5 argumentos que justifican por qué el aborto no puede ser llamado un acto moral. Esto se nos hace más relevante si consideramos que la gran mayoría de abortos se dan en casos donde mujeres saludables matan a bebés saludables porque resultan inconvenientes en ese momento de sus vidas.

Aquellos que dicen luchar por el derecho al aborto so-pretexto de defender el derecho de la mujer, deberían fijarse en la causa raíz: mujeres sin el respaldo económico, psicológico o social para hacerse cargo de sus hijos. Solo puedo imaginar lo duro y doloroso que debe ser verse tomando la decisión de abortar, no creo que ninguna mujer lo disfrute. La mayoría de mujeres que toman esa decisión se ven de alguna forma forzadas a hacerlo, ya sea por miedo, falta de recursos, etc.

Nuestras sociedades y nosotros como ciudadanos tenemos la obligación de defender la vida, de hablar por aquellos que no tienen voz y al mismo tiempo debemos instar a nuestras autoridades a que, en lugar de condenar a ciudadanos y ciudadanas a la muerte, se concentren en ofrecer educación y ayuda positiva a mujeres gestantes, tal como es el caso de tantos centros provida.

Para terminar, quisiera recordar lo importante que es para nuestra sociedad el que seamos ciudadanos atentos a nuestra realidad, comprometidos con lo que sucede a nuestro alrededor y que cumplamos un papel más proactivo, como la levadura del mundo (Mt 13, 31-33). El académico y sacerdote francés Bernard Hurault lo comenta mejor:

«Jesús no se conforma con una “iglesia invisible”, o sea una fraternidad sentimental y comunión espiritual. Es necesario que los creyentes no se encierren en sus capillas, que no dediquen toda su atención a las actividades propias de su iglesia, sino que reserven buena parte de sus energías para actuar en el mundo junto con todos los demás hombres de buena voluntad, trabajando en todas las áreas de promoción humana. Para que seamos la levadura que hace levantar la masa, o sea que transforma la historia humana, el medio no es traerlos a todos a la iglesia, sino comunicar en la vida diaria y en las iniciativas comunitarias abiertas a todos, el espíritu que nos anima».

Finalmente, les dejo la frase con la cual Dennis Prager termina su vídeo: «Buenas sociedades pueden sobrevivir incluso teniendo personas que hacen cosas inmorales, pero una buena sociedad no puede subsistir si llama morales a cosas inmorales».



http://catholic-link.com/2016/01/25/por-que-aborto-no-puede-acto-moral-argumentos/





miércoles, 20 de enero de 2016

Síndrome post aborto



El síndrome post aborto, es una disfunción resultante de la experiencia traumática del aborto, porque esta sobrepasa los mecanismos de defensa normales de una persona.
Un conflicto creado por la oposición del rol materno y el papel que desempeña en la destrucción de la vida de su niño.
Una condición por medio de la cual se destruye el vínculo y deja la sensación de que les falta algo. Una negación de la pena y el luto que toda persona tiene que reconocer y expresar ante la muerte de un ser querido.
Un proceso que debilita física y emocionalmente, disminuyendo capacidades y funciones de la mujer y de todos los involucrados en el aborto, a nivel personal, familiar, laboral y social.
Sintomatología general: Negación de la pena y la aflicción por el niño abortado. Desajuste en las relaciones conyugales, familiares, laborales y sociales.
Pérdida del sentido de la vida: Desesperanza, depresión e intento de suicidio, abuso y maltrato a los niños.
Incapacidad de perdonarse a uno mismo o a otros: Rabia, dolor, remordimiento.
Alteración del sueño: Insomnio, hipersomnio y pesadillas que se repiten.
Desórdenes en el comer: Anorexia, bulimia Actitudes escapistas.
 Drogas, alcohol, promiscuidad.
Procesos degenerativos: Cuando el dolor no se supera, conduce a la DEPRESIÓN.
La depresión puede alterar el sistema inmunológico (lo que aumenta el riesgo de contraer infecciones incluso, podría dar inicio de procesos cancerígenos). También esta depresión podría llevar a una psicosis.

jueves, 24 de diciembre de 2015

No son... " N Ú M E R O S "

En memoria de quienes....



          "...la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en [nuestro tiempo] este siglo que se va acercando a su final" (Julián Marías en "La cuestión del aborto", ABC del 10/09/1992).

          Una aceptación ladinamente buscada, cuando dramas de esta naturaleza, tratan de esconderse, o darse a conocer, camuflados en medio de tiempos mediáticos cargados de "arboles" que sirvan para esconder el "bosque

          Descansen en paz.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Es... NAVIDAD



Queridos lectores
De nuevo en Navidad.
Quisiera que reflexionaseis que, si hay un tiempo que compendie las esencias de nuestra lucha en favor de la vida de todo ser humano, ese es...   ¡Navidad!
Que si tratásemos de pensar un icono que expresara todo el acogimiento, el cariño y la protección  que la VIDA necesita…  no lo encontraríamos más adecuado, que mirando a la familia de María y José acogiendo al  Señor de la vida, que quiso venir a nuestra historia en la primera Navidad del mundo.
Esta es nuestra felicitación, nuestro pretendido regalo, una reflexión que quiere ser aliento y ánimo, para que con renovadas fuerzas, perseveremos en defender la vida de todo ser humano…   aunque los tiempos que vienen, no parezcan fáciles.
  
Todo el equipo de DAV Jaén os desea unos días de amor y felicidad rodeados de todos vuestros seres queridos.