jueves, 17 de enero de 2013

DAVJaén inicia una campaña de difusión en la diócesis


Hola amigos: Aquí nos tenéis de nuevo: Somos Derecho a Vivir.
Sabemos que en Jaén hay muchas personas que como nosotros, están a favor de la vida.
Lo hemos podido constatar, cada vez que los voluntarios de Derecho a Vivir Jaén, hemos salido a la calle a través de concentraciones, veladas, jornadas o mesas informativas.
Estamos seguros de que muchos de nuestros paisanos apoyan nuestra lucha, que como en las demás Redes Locales de Derecho a Vivir en toda España, 85 en total, pretende conseguir del gobierno de Mariano Rajoy una ley de Aborto Cero, para que la práctica del aborto, ya sea a nivel privado como público, esté penada por la ley para todos los profesionales que los practican y participan de ella.
Nosotros, los hombres y mujeres de DAV Jaén, solo ....

jueves, 10 de enero de 2013

“El aborto en España 1985-2011”

 
Publicado el Informe del IPF: “El aborto en España 1985-2011”.

Se ha alcanzado el millón setecientos mil abortos acumulados (1.693.366 abortos) desde 1985 convirtiéndose en la principal causa de mortalidad, con efectos sociales y demográficos desoladores.
El aborto se utiliza como un medio anticonceptivo más.
1 de cada 3 mujeres que abortaron (el 35,7% del total) lo habían hecho anteriormente 1 de cada 5 embarazos termina en aborto.

En el año 2011 se produjeron 590.358 embarazos, de los cuales 471.999 fueron nacimientos y 118.359 terminaron en abortos. Esto supone el 20,05% de los embarazos.
El aborto “libre” es una realidad en España. 9 de cada 10 abortos se han realizado “a petición de la mujer” y sin aducir ningún tipo de causa.

Las 10 frases más reveladoras que se les escaparon a médicos abortistas





Recopiladas por LiveActionNews.org


¿Por qué no enseñan los ultrasonidos a las mujeres? ¿Qué pasa con el fórceps? ¿Sufren dolor los fetos ¿Y las chicas? ¿Cómo lo vive el abortista, qué siente el médico?


En España es famosa una frase que le dijo el dueño de la clínica abortista Dator, de Madrid, al doctor Jesús Poveda, veterano activista pro-vida que a menudo la recuerda en público: "Yo le pregunté cómo es que él, siendo médico, sabiendo lo que es de verdad un aborto, puede realizarlos", explica Poveda, "y él me respondió: ´Hasta yo me asombro de las cosas de que soy capaz por dinero´ ".

En una sociedad de la comunicación, los técnicos y empresarios del aborto hablan (o escriben: en congresos, memorias, diarios...) y sus frases permanecen. En LiveActionNews.org han recopilado 10 frases reveladoras.

1. "A ellas no se les permite nunca mirar la pantalla de ultrasonidos, porque sabemos que si lo hacen y escuchan el latido del corazón, no querrían hacerse el aborto" - Dr. Randall, antiguo abortista

2. "Incluso hoy lo siento como algo un poco peculiar, porque como médico fui entrenado para conservar la vida, y aquí estoy, destruyéndola" - Dr. Nejamin Kalish, abortista.

3. "Tienes que llegar a ser un poco esquizofrénico. En una habitación, animas a una paciente y le dices que la ligera irregularidad cardíaca del feto no es importante, que tendrá un bebé bueno, sano. En la otra habitación, le aseguras a otra mujer, a la que le acabas de hacer un aborto salino, que es buena cosa que el latido del corazón sea ya irregular, que no se preocupe, que no tendrá un bebé vivo. De repente, uno se da cuenta de que en el momento de la infusión salina había mucha actividad en el útero. No eran corrientes de fluido. Era, obviamente, el feto dañado al tragar la solución de sal concentrada y pateando violentamente, y eso es en cualquier sentido el trauma de la muerte. Alguien tiene que hacerlo, y desafortunadamente somos los ejecutores de este acto. - Dr. John Szenes, abortista.

4. "Decirle a esas mujeres que sus fetos sienten dolor es acumular tormento sobre tormento. Esas mujeres tienen un dolor real. No llegaron con facilidad a esta decisión. Crear otra barrera para ellas para alcanzar el cuidado médico que necesitan es realmente injusto" - Dave Turok, abortista.

5. "Esta es la razón por la que odio el uso excesivo del forceps: las cosas se rompen. Solo hay dos tipos de doctores que dicen nunca han perforado un útero, los que mienten y los que no hacen abortos" - Un abortista anónimo.

6. "Me fui donde ya no tuviese que soportar ver cuerpecitos nunca más" - Dra. Beverly McMillan, antigua abortista

7. "Creo que he sido afortunada por formar parte de esto. Si no me hubiera implicado, habría ido por la vida perfectamente satisfecha de acudir a fiestas de la sociedad médica y habría resultado muy, muy soso. Me habría aburrido como una tonta". - Dra. Jane Hodgson, abortista pionera

8. "La pena, bastante distinta al sentimiento de vergüenza, la exhiben de una forma u otra prácticamente cada una de las mujeres a las que les he practicado un aborto, y eso son unas 20.000 a fecha de 1995. La pena se revela en el hecho de que la mayoría de ellas lloran en algún momento durante la experiencia. El proceso de duelo puede durar unos pocos días o varios años. El duelo a veces se aplaza. El duelo puede yacer sublimado y dormido durante años" - Dra. Susan Poppema, abortista.

9. "Si veo un caso, de más de 20 semanas, donde francamente eso es un niño, para mí, realmente me hace pensar y sufrir, porque ¡el potencial está aquí tan inminente! Por otro lado, tengo otra postura, que creo que es superior en la jerarquía de preguntas, y es esta; ¿quién posee ["owns"] a este niño? Tiene que ser la madre". - Dr. James McMahon, abortista.

10. "Sabemos que es matar, pero el estado nos permite matar bajo ciertas circunstancias" - Dr. Neville Sender, abortista.


Sepultura digna para los bebés abortados





DERECHO A OBJECION DE CONCIENCIA POR PARTE DE MEDICOS Y PROFESIONALES BIOSANITARIOS, entre otros.
NO A LA IMPOSICION DE CALCINAR, ASFIXIAR O DESCUARTIZAR A SERES HUMANOS EN SUS PRIMEROS DIAS DE VIDA, NO AL GENOCIDIO Y CRIMENES DE LESA HUMANIDAD PROPICIADO POR EL ABORTO ...

En el ejercicio de su profesión, el médico está obligado a aplicar los principios éticos y morales fundamentales que deben regir todo acto médico, basado en la dignidad de la persona humana.
Esta actitud debe ser la que guíe al profesional ante el requerimiento de todo individuo que ve afectada su salud.
Distinta es la situación cuando un paciente le exige realizar un procedimiento que el médico, por razones científicas y/o éticas, considera inadecuado o inaceptable, teniendo el derecho de rechazar lo solicitado, si su conciencia considera que este acto se opone a sus convicciones morales.
Esto es lo que se denomina objeción de conciencia, la dispensa de la obligación de asistencia que tiene el médico cuando un paciente le solicitara un procedimiento que él juzga inaceptable por razones éticas o científicas.
Este es un derecho que debe asistir al médico en su actividad profesional.

La objeción de conciencia consiste en el incumplimiento de una obligación de naturaleza legal, cuya realización produciría en el individuo una grave lesión en la propia conciencia.
Para poder diferenciarla de figuras afines, es importante tener en cuenta que lo que el objetor persigue -su intención-, no es obstruir u obstaculizar la norma legal, sino obtener el legítimo respeto a su propia conciencia.

La objeción de conciencia en el ambito biosanitario:

La objeción de conciencia, en cuanto dimensión externa de la libertad ideológica y de conciencia, es un pilar esencial en toda sociedad democrática. Además, posee especial relevancia en el debate bioético, al tratarse de una vía muy adecuada para solucionar los conflictos ético-legales.

Definición de objeción de conciencia:

Se puede considerar a la objeción de conciencia como una forma de resistencia hacia una norma, siempre que dicha reserva se produzca por la aparición de un conflicto entre las obligaciones morales o religiosas de la persona y el cumplimiento de un precepto legal.

Se trata, por lo tanto, de un enfrentamiento entre un deber moral y un deber legal. El contraste de ambas normas “induce al sujeto, en base a profundas convicciones ideológicas, a decantarse por el dictado del deber moral y a negarse a acatar la orden del poder público, por estimar que está en juego algo esencial e irrenunciable a la persona humana”.

Antecedentes históricos:

A lo largo de la historia, han sido relativamente frecuentes las tensiones entre los preceptos legales y los dictados de la conciencia. Ello ha generado situaciones de incumplimiento de alguna disposición estatal por parte de individuos o grupos de una determinada sociedad.

En la evolución histórica de la objeción de conciencia, se pueden observar dos etapas diferenciadas:

En la primera, la libertad de conciencia vendrá apoyada en argumentos exclusivamente religiosos.

En la segunda, cualquier fundamento ético se considera suficiente para avalar la libertad de conciencia.

Por ello, en las últimas décadas se aprecia en la legislación de los diversos países una clara tendencia a vincular la objeción de conciencia con la libertad ideológica y de conciencia en general, sin exigir la adhesión a un cierto credo religioso o ideológico.

En el nuevo planteamiento de la objeción de conciencia también hay que destacar su transformación, desde una situación de carácter estrictamente privado (un “drama personal”), hasta el reconocimiento de una dimensión pública. En un principio, los objetores acataban cualquier pena (hasta la de muerte), sin pretender el reconocimiento del Derecho.

Sin embargo, en la actualidad se apela a un derecho a la objeción de conciencia, incluso a no ser discriminado, ni sancionado, por mantener una actitud objetora.
La objeción de conciencia recibe, actualmente, una mayor atención por parte del Derecho.
La razón de ello puede ser la mayor preocupación existente por encontrar un equilibrio entre mayorías y minorías, así como el intento de integración de estas.

Por el contrario, en las sociedades antiguas, unidas, por grado o por la fuerza, alrededor de creencias determinadas no había, en general, espacio para lo diverso. En realidad, en dichas estructuras sociales se sojuzgaba o eliminaba al discrepante. De este modo quedaba erradicado de raíz cualquier posible planteamiento sobre la objeción de conciencia.

Libertad de conciencia:

La objeción de conciencia es una derivación de la libertad de conciencia. Esta implica la garantía, por parte de los poderes públicos y los ciudadanos, de que el juicio personal y la actuación que del mismo se deriva, se va a realizar sin interferencias o impedimentos de cualquier tipo. Dado que la conciencia solo se predica de la persona singular, la libertad de conciencia tiene por titular, únicamente, a las personas individualmente consideradas, y no a las comunidades o grupos.

La libertad de conciencia no se ejerce en abstracto. Implica, por parte del propio individuo, la aplicación de un principio objetivo general a las circunstancias particulares en las que el mismo se encuentra.

Así, por ejemplo, entender que el aborto es un homicidio, y defender este punto de vista, implica un determinado razonamiento (que puede apoyarse en razones biológicas, filosóficas, religiosas, o en todas ellas conjuntamente).
No obstante, este enjuiciamiento remite, tan solo, a la dimensión interna de la libertad de conciencia. La necesaria (y complementaria) dimensión externa operaría cuando, por ejemplo, la norma legal obligara al médico a llevar a cabo un aborto.

La conciencia sitúa a la persona en relación, no ya con la verdad o el bien en cuanto conocidos, sino con la verdad o el bien que exigen de él, como deber ético, una conducta determinada.

Como es fácil de comprender, los problemas que se generan con respecto a la libertad de conciencia surgen, no cuando esta efectúa su razonamiento práctico, sino cuando la persona pretende comportarse de acuerdo con la opción escogida. Y ello, porque tal decisión puede entrar en conflicto con las disposiciones legales vigentes, los derechos ajenos, la seguridad pública, la paz o la moral social.

Características de la objeción de conciencia:

La objeción de conciencia se caracteriza por las siguientes notas:

a) Presupone la existencia de una obligación legal de actuar en un determinado sentido. Por ello, el objetor puede manifestar su oposición a tal precepto legal incompatible con sus convicciones morales, pero solo en la medida en que esa norma se traduzca en deberes dirigidos directamente a él.

b) Implica un comportamiento omisivo. Al estar referido a exigencias consideradas menores, no encuentra, en general, obstáculo a la obtención de la exención. Por ello, el Derecho no suele activar mecanismos represivos contra él. No obstante, también puede existir la amenaza de una sanción.

c) Se apoya en razones religiosas, éticas, morales o axiológicas. Este es el núcleo de la cuestión, teniendo un carácter secundario el hecho de que se incumpla la norma.

d) Se considera que la objeción de conciencia es un derecho fundamental subjetivo, por lo que solo puede ser limitada constitucionalmente por razones de orden público, seguridad jurídica e igualdad. Se requiere, en cada caso, una labor de ponderación de los distintos valores en juego.
La objeción de conciencia puede ser legal o ilegal, según el ordenamiento jurídico la reconozca como derecho o no lo haga.
En aquellos casos en los que el incumplimiento de un deber general por motivos de conciencia esté permitido, la objeción de conciencia deja de consistir en una desobediencia a la ley y pasa a convertirse en el legítimo ejercicio de un derecho.

e) La objeción de conciencia puede estar reconocida condicional o incondicionalmente por el Estado.
Se produce un reconocimiento incondicionado cuando la ley atribuye eficacia jurídica a la simple declaración objetora, con independencia de las razones en que se funde, y en base, exclusivamente, a la convicción individual expresada en la manifestación externa de la objeción.
Por su parte, el reconocimiento será condicionado cuando legalmente se articule un proceso para comprobar la admisibilidad y sinceridad de las razones alegadas por el objetor.

f) Con la objeción de conciencia no se aspira, en principio, a modificar ninguna norma. No se pretende obligar a la mayoría a revisar su decisión, obtener publicidad ni anular una norma. Por lo tanto, hay una ausencia de fin político. Sin embargo es posible que, en un determinado momento, la actitud de un objetor trascienda a la opinión pública.
El reconocimiento social de esta postura no cambia la naturaleza de la objeción, al tratarse de un hecho no buscado por el sujeto, ni dependiente de su voluntad.

g) La objeción de conciencia es un mecanismo que permite resolver, por vía de excepción, los conflictos entre mayorías y minorías existentes en toda sociedad contemporánea.

Notas relacionadas:

Bibliografía:
Nuevo Diccionario de Bioética. Carlos Simón Vázquez, Director. Segunda Edición, mayo de 2012. Editorial Monte Carmelo, Burgos, España. ISBN 978-84-8353-475-5

viernes, 4 de enero de 2013

Lo que no cuentan los médicos cuando se va a abortar



Las mujeres a las que se les ha practicado un aborto coinciden en denunciar la falta de información y de alternativas que les ofrecieron los trabajadores sociales y profesionales sanitarios a los que acudieron en aquel momento.

El recuerdo que tiene Esperanza del día en que abortó es de una sala llena de chicas esperando para abortar, «pero nadie hablaba, sólo había caras tristes, muchas chicas lloraban. Me llamaron para que pasara a la consulta del psicólogo.
Igual que en mi primera visita al ginecólogo, entré con la esperanza de que me diera otra opción distinta del aborto, pero cuando le dije que este embarazo había sido inesperado y que por mi situación familiar me encontraba mal anímicamente, se limitó a decir que entonces entraba en uno de los supuestos despenalizados por la ley.
Después pasé a la sala donde se iba a realizar la intervención. Nadie me explicó en qué consistía, ni cómo me sentiría después. Con una absoluta frialdad, el médico sólo se limitó a decirme que estuviera relajada. De pronto, vi cómo dejaba en un recipiente los restos, en pequeños trozos, del que era mi hijo. En ese momento sentí que mi vida se había ido con la suya».

Todos tienen derecho a nacer

Pilar Muñoz, psicóloga de la Casa-Cuna Santa Isabel, de Valencia (España), explica que las mujeres embarazadas que acuden a este hogar llegan en una situación muy deteriorada desde el punto de vista emocional, «vienen con mucha soledad, muchos fracasos, abandonadas.
La única propuesta que les han ofrecido hasta entonces es la del aborto, porque están amparadas por la ley. Pero esa es la gran mentira, porque todo el mundo tiene derecho a nacer.
Quizá si una madre viese a su niño dentro no abortaría. A las mujeres que llegan aquí se les atiende durante todo el embarazo y durante el primer año de vida de su hijo. Se les prepara para que inicien una nueva vida.
Cuando salen llevan la mejor garantía, su hijo, que se convierte en el motor de sus vidas. Y, además, el centro sigue siendo su casa; aunque ya no vivan aquí cuentan siempre con nuestro apoyo y ayuda».

Pero a la Casa-Cuna van también, en busca de consuelo, bastantes mujeres que ya han abortado. «A partir del aborto empieza su suplicio».
Nos cuenta esta psicóloga que «muchas mujeres dicen que la vida ya no tiene sentido para ellas.
Llegan con un cuadro psicopatológico grave.Aparecen cuadros depresivos, sueñan con el llanto de un niño pero no ven su rostro, no puede abrazarle.
No soportan ver niños a su alrededor y la mayoría sufre lo que llamamos depresión del aniversario del aborto o cuando su hijo hubiera cumplido años. Incluso hay muchas que piensan en el suicidio. Del útero se saca en veinte minutos, pero de la mente no se saca nunca».

viernes, 28 de diciembre de 2012

Por todos los Inocentes, hoy 28 de Diciembre, hemos salido a la calle





















Sabemos que es un  pequeño grano de arena en esta lucha por la vida que comenzamos hace tres años, pero hoy, 28 de diciembre, Festividad de los Santos Inocentes, los voluntarios de Derecho a Vivir de Jaén, (como lo han hecho todos nuestros amigos de Derecho aVivir y Hazte Oír en toda España),  hemos querido salir a la calle, para testimoniar nuestra lucha a favor de la VIDA, y concienciar a nuestros paisanos, de la barbarie que se está cometiendo en España, permitiendo que con los impuestos de todos nosotros, se sigan practicando abortos, y pagando a clínicas y sanitarios asesinos.
No podemos permitir que siga este despilfarro de dinero, cuando hay tantas necesidades en nuestro país. No podemos seguir permitiendo que sigan muriendo inocentes, que sin voz  y sin posibilidad de elegir, sean asesinados.
50 millones en todo el mundo y 118.359 en España, son los abortos que se han practicado en este año 2011, por unos profesionales que abogan por la muerte, engañando a las mujeres angustiadas, prometiéndoles la paz y la tranquilidad después de abortar.
Unas cifras que no nos pueden dejar impasibles ¿No pensáis?
Recemos por todos estos inocentes, hoy y todo el año.



jueves, 27 de diciembre de 2012

Mesa informativa DAV JAÉN: Festividad de los SANTOS INOCENTES







Los Santos Inocentes son los Niños que el Rey Herodes mandó matar cuando se enteró por los Reyes Magos que había nacido un Rey.
Así Herodes vio a Jesús como una amenaza para su poder.
Hoy tenemos también los nuevos Santos Inocentes de nuestro tiempo y son los niños que asesinamos por el aborto del aborto provocado.
Ellos amenazan el poder económico imperante a nivel global y en concreto nuestro poder adquisitivo y standard de vida.

Supone un incremento del 4,71 por ciento respecto a 2010, pese a que el Ejecutivo Zapatero aseguró que su 'Ley de Salud Sexual' reduciría el número de no nacidos.
Un total de 118.359 abortos se practicaron el 2011 en España, lo que supone un incremento del 4,71 por ciento en relación a 2010, según los datos hechos públicos este mes por el Ministerio de
Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Derecho a Vivir Jaén, te invita a plantarle cara a tanta barbarie.
¡No más muerte de inocentes!
Te esperamos el 28 de Diciembre, en la Plaza de la Constitución, esquina Calle San Clemente, de 5 de la tarde a 9 de la noche.


¡OS ESPERAMOS!



miércoles, 19 de diciembre de 2012

¡FELIZ NAVIDAD!



TODOS LOS VOLUNTARIOS QUE FORMAMOS LA GRAN FAMILIA DE DERECHO A VIVIR JAÉN, DESEAMOS A NUESTROS AMIGOS Y SEGUIDORES, UNA MUY FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO 2013 LLENO DE COSAS BUENAS.
QUE NUESTRA LUCHA POR LA VIDA SE EXTIENDA COMO UNA GRAN TELA DE ARAÑA, Y CONTAGIEMOS A TODOS, DE NUESTRO PROYECTO Y NUESTRO ENTUSIASMO. 
LA VIDA DE LOS NO NACIDOS DEBE SER DEFENDIDA Y NOSOTROS SOMOS SU VOZ.

'FELIZ NAVIDAD!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Debate sobre el aborto: todo en una sola foto





No hay trampa ni cartón. La imagen a la que se refieren estas líneas es relativamente reciente y puede encontrarse, por ejemplo, en la potente web de la plataforma pro-aborto Nosotras decidimos.
Los carteles que portan las activistas del Movimiento Feminista Marea Violeta en Málaga no pueden resumir mejor el actual estado del debate sobre el aborto en España y la quiebra producida en los argumentos de sus defensores. Caben ya en una sola foto.
Empezando por la izquierda de la imagen, la primera de las «razones» exhibidas es la más sincera y creo que también la más dramática: «Sí a la vida pero cuando ¡yo decida!». Se admite ya, por el incontestable peso de las pruebas científicas, que la cuestión es vida sí o vida no. Es un salto cualitativo importantísimo en el debate. Pero seguimos atascados porque hay quien todavía pretende dejar esa decisión tan trascendental en manos del «YO», es decir de la subjetividad del individuo. O sea, un exacerbado relativismo individualista se adueña del derecho a vivir del otro… La verdad es que el argumento «no tiene un pase» en términos de racionalidad o simplemente de humanidad.
«Donde hay derechos no hay «supuestos». Aquí, en cambio, coincidimos. La cuestión es de quién es el derecho y a qué tiene derecho. Ya parece aceptado que hay vida, así que por de pronto parece que hay un sujeto que tiene derecho a vivirla, o, dicho de otro modo, a que no se la quiten. Ante algo tan básico no caben, desde luego, «supuestos». Estamos de acuerdo. Porque el invento de los autodenominados «derechos a la salud sexual y reproductiva» de las mujeres es tan sólo eso, un invento o constructo ideológico fácilmente desmontable. Y, desde luego, nunca algo que pueda superponerse al derecho fundamental e incontestable de todos a la vida.
Pero sigamos con la tercera y última de las razones de los abortistas: «Si yo no te obligo a abortar…tú no me obligues a parir». Pelín rancio, ¿no? Porque si de vidas humanas estamos hablando –y eso parece que a estas alturas de la ciencia ya no es fácil discutirlo– la traducción del trasnochado argumento abortista sería «Si yo no te obligo a quitar la vida a otros tú no me obligues a que yo tampoco se la quite». Tremendo…
Sin obviar la compasión hacia las mujeres concretas que se ven empujadas al drama del aborto, la verdad es que el panorama argumental en que se han instalado sus defensores intelectuales y “políticos” del aborto no puede ser más pobre y patético. Con lo cual uno inmediatamente se pregunta: ¿puede saberse qué frena al Partido Popular y al Gobierno de Rajoy para acometer de una vez la reforma de la ley del aborto para «reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores», como prometieron en su Programa del 2011? Porque no lo olvidemos: cada día que pasa, cada día en el que se pospone la decisión, en España se eliminan 310 vidas humanas al amparo de la Ley del Aborto.
Los inconsistentes argumentos de las feministas radicales a favor del aborto caben hoy en una sola foto. Hace tiempo que no se presentan si quiera razones de fondo para un verdadero debate. Todos hablamos ya de la vida, esa es la feliz novedad. Quizá por eso lo que necesita el Gobierno de Rajoy para acometer la reforma de la ley cabe también en una sola palabra: CORAJE.

Jaime Urcelay


http://www.profesionalesetica.org/2012/12/debate-sobre-el-aborto-todo-en-una-sola-foto/



lunes, 10 de diciembre de 2012

«¿De quién son mis ojos?» El supuesto derecho al hijo, los hijos de laboratorio y los huérfanos biológicos


Las familias del futuro -profetizan e incluso celebran algunos- serán mucho más difíciles de dibujar que las normales -tradicionales, dicen-: padres legales (parejas e individuos hetero u homosexuales), donantes de óvulos y espermatozoides, madres-incubadora, medio-hermanos desconocidos... Muchos de los que participan en esta industria que mueve cientos de millones de euros han asumido, a la vez, ser sus víctimas. A los niños, en cambio, se les impone esta situación. Los pocos que no terminan como embriones desechados están empezando a hacer oír sus quejas

Katrina Clark sabía desde pequeña que su padre era un donante de semen y, aunque a veces soñaba con «un hombre alto y delgado» que jugaba con ella, no asimiló realmente su situación hasta la adolescencia: tras una discusión familiar, «la sensación de vacío cayó sobre mí. Me di cuenta de que, en cierto sentido, era rara. Verdaderamente nunca tendría un padre. Por fin entendí lo que significaba ser concebida por un donante; y lo odié. Cuando leo lo que dicen algunas mujeres sobre su opción de maternidad, me siento degradada a poco más que una ampolla de semen congelado». El Washington Post publicó su testimonio hace dos años. El semanario Newsweek había reproducido, ya en 1994, un testimonio muy similar, de otra joven, Margaret R. Brown, concebida in vitro: «Tengo el sueño recurrente de estar flotando en la oscuridad mientras giro sin parar cada vez más deprisa en una región sin nombre, fuera del tiempo. Soy una persona que nunca conocerá la mitad de su identidad. ¿De quién son mis ojos? Me he preguntado si no habrá otros secretos que se me ocultan».
Las primeras generaciones de niños probeta están llegando a la edad adulta, y algunos comparten testimonios como los que se describen en el párrafo anterior. El psiquiatra don José Cabrera ha conocido a varios de esos hijos, «que tienen una depresión permanente. Un factor seguro de esta depresión es la tristeza» por el modo de haber sido concebidos. Incluso «aunque no lleguen a la depresión, se caracterizan por una cierta tristeza generalizada, por saberse no concebidos en un acto de amor». Es más, si se ha usado el semen de un donante, «se les ha fabricado huérfanos y tienen muchas preguntas como: ¿tengo alguna raíz cierta? ¿Soy un hijo deseado, o necesitado para cubrir una necesidad obsesiva?» También está el gran peso psicológico, por la expectación que han generado.
La referencia al padre, vacía
Doña María Dolores Vilá Coro, jurista experta en Bioética, explica en su libro Huérfanos biológicos la importancia de que exista, al menos, un padre referencial (fallecido o divorciado) conocido, aunque incluso esto puede influir en el desarrollo de los hijos. Cuánto más con la fecundación artificial con semen donado, donde la figura paterna queda excluida, incluso si hay un padre legal (caso de Margaret) o social (pareja de la madre, caso de Katrina).
Cuando se empezaron a oír las voces de los huérfanos biológicos, el Reino Unido dio marcha atrás en su ley y eliminó el anonimato en las donaciones de semen y óvulos. También han empezado a surgir, en Inglaterra y Estados Unidos, asociaciones que les ayudan a localizar a sus padres y hermanos biológicos. Una lucha similar a la de los hijos adoptados que luchan por conocer sus orígenes, aunque los niños probeta reciben mucha menos comprensión de la sociedad.
¿Por qué dan tanta importancia estas personas a la biología, cuando han podido recibir mucho amor de sus padres legales? Quienes critican así cualquier intento de limitar la reproducción asistida, paradójicamente, no plantean, por coherencia, otra muy similar: ¿y por qué dan tanta importancia a la biología unos padres que prefieren encargar un hijo in vitro en vez de adoptarlo?
Más allá de la incomprensión que todavía sufren, en muchos países están discriminados frente a los hijos adoptados, a los que sí se reconoce el derecho a conocer a sus padres. El interés de las clínicas, en cambio -explica la doctora Vilá Coro-, es mantener el anonimato «porque es el medio de mantener a los donantes».
Incesto biológico y enfermedades
Las mismas autoridades que tanta prisa se han dado en ir regulando las técnicas de reproducción artificial, han mostrado mucho menos interés en aplicar los límites establecidos por ellas mismas. La primera ley española, de 1988, ya preveía la creación de un registro de donantes -preservando el anonimato-, para evitar que un mismo donante engendrara más de seis hijos vivos y que éstos pudieran encontrarse sin saber su parentesco y tener hijos, con el riesgo de enfermedades hereditarias que eso conlleva. Hoy en día, nada impide que un mismo donante acuda a varias clínicas de varias ciudades, y engendre hijos en todas ellas. En Australia se han dado varios casos en los que hasta 30 mujeres de una ciudad pequeña han tenido hijos del mismo donante.
Pero el ser una persona probeta no sólo entraña riesgos psíquicos y de incesto biológico. La concepción se realiza en condiciones artificiales, y se fuerzan fecundaciones con óvulos y espermatozoides de poca calidad, inmaduros o incluso con sus células precursoras (que tienen el material genético pero carecen de otros elementos necesarios). La implantación de varios embriones produce tasas muy altas de embarazos múltiples y partos prematuros. A todos estos factores se atribuye la mayor tasa de malformaciones y secuelas neurológicas como retraso mental y defectos de visión, entre otras enfermedades, que sufren en comparación con los niños nacidos naturalmente. La bióloga doña Natalia López Moratalla explica que, en muchos casos, son los pediatras los que están dando la voz de alarma porque las clínicas, una vez conseguido el embarazo, se lavan las manos. También, al forzar la procreación de personas que pueden ser infértiles por causas genéticas, puede aumentar la infertilidad en el futuro.
¿Derechos?

Ilustración de Selçuk, en Le nouvel observateur
«Lo que resulta más sorprendente -continuaba el testimonio de Margaret Brown-, dada la actitud de la sociedad hacia la protección de los niños, es que las decisiones sobre inseminación artificial se toman en interés de los padres y del médico, no en interés del niño. Los hijos no son bienes de consumo o posesiones». Pero, dado el tratamiento que se les da, desde luego se los trata como tales. Al hablar de derecho al hijo, se lo está cosificando -no se tiene derechos sobre una persona-. El derecho a un hijo en cualquier situación justifica la fabricación de huérfanos, o la reproducción asistida en madres-abuelas de más de 50 o 60 años. El derecho al hijo sano justifica la eliminación de los enfermos. También está el derecho a tener un hijo a medida, eligiendo el de un sexo y eliminando a los del otro (lo que se empieza a pedir y legitimar), o seleccionando a un donante según su estatus social o apariencia física; incluso el derecho a tener un hijo que comparta una discapacidad como la sordera, eliminando a los embriones oyentes, como pretendía una pareja de lesbianas inglesas. Al ser un derecho, la Sanidad pública debe pagarlo (incluso, como en Andalucía, si no existe un problema de infertilidad, sino que, simplemente, la mujer no tiene pareja). Y, si cualquiera de estas cosas sale mal, está el derecho a demandar al fabricante. No son exageraciones, sino casos reales.
Además, en un mundo globalizado para los negocios, también en este caso son permeables las fronteras. En el caso de que en un país fuera ilegal un determinado producto, siempre se puede viajar a otro, como sucede en España, donde vienen muchas personas para conseguir donantes o embriones. Y, aunque en España es ilegal elegir a los donantes, el Instituto IVI, de Valencia, vende semen a la carta en el extranjero.
Si se respetan las primeras premisas (existe un derecho al hijo, que puede ser concebido artificialmente por un acto de mera voluntad en vez de amor), nadie debería escandalizarse por casos como el de una mujer holandesa que se ofreció por Internet a ser madre de alquiler, luego fingió que había abortado y vendió el bebé a otra pareja por el doble de dinero.
María Martínez López
Cuerpos a la venta
Dos años después de que se aprobara en España la última Ley sobre Reproducción Humana Asistida, ya se vuelven a oír voces que piden que se cambie para incluir, ahora, la maternidad subrogada, es decir, el alquiler de úteros, para que, por ejemplo, las mujeres que no tienen útero puedan usar el cuerpo de otra como incubadora. O aquellas que no quieren perder la figura. Si se mira bien, puesto que el feminismo radical habla de la reproducción como trabajo reproductor, parece perfectamente lógico que, las que puedan pagar, lo deslocalicen. Una prostitución de nueve meses, que muchos buscan a través de Internet o en países como Estados Unidos (donde puede costar hasta 100.000 euros a través de una agencia) o la India, donde mujeres de las clases más pobres se dedican profesionalmente a ello, a veces obligadas por sus maridos, como ha denunciado un médico del país. No sería raro que, en aras de la no discriminación frente a otras formas artificiales de tener un hijo, la sanidad pública acabara pagando el dinero que reciben las madres de alquiler. En Inglaterra ya se ha propuesto.
Es el siguiente paso lógico a la donación de óvulos, mediante la cual muchas mujeres, a veces con cierta frecuencia, someten a su cuerpo a duros tratamientos hormonales, guiadas por buenas intenciones o a cambio de una compensación por las molestias -la ley española no permite la venta de gametos- de varios cientos de euros (muy atractiva para estudiantes, inmigrantes o simplemente para llegar a fin de mes).
Las víctimas invisibles
Las tasas de éxito de la fecundación in vitro (entre 20% y 30%) se calculan por cada ciclo, pero si se cuentan los embriones creados, el resultado está entre cuatro y ocho nacimientos por cada 100 embriones creados. En 14 años, en Inglaterra, se destruyeron 1,2 millones de embriones, algunos después de haber estado años congelados; otros muchos, considerados no viables, directamente tras la fecundación. La cifra no incluye a los implantados en las madres, que en su mayoría mueren (más que los concebidos naturalmente). Otros son abortados porque la técnica ha funcionado demasiado bien y sobran.
Desde 1988, cada ley de Reproducción Asistida en España ha desprotegido más al embrión. La primera permitía congelarlos y experimentar con los no viables; la de 2003, con los viables congelados hasta entonces; y la última, de 2006, también crearlos y utilizarlos para la experimentación, además de quitar los límites de 2003 a la congelación. Pero nunca se ha creado un registro de embriones congelados, y aunque las voces oficiales sitúan la cifra en torno a los 30.000, expertos como el doctor Justo Aznar dicen que pueden alcanzar los 200.000. Y sistemáticamente se crean más de los que se implantan. Algo que, para la doctora Vilá Coro, «corresponde a una visión de la bioética en la cual el ser humano está al servicio de otros intereses». El futuro de estos niños está en manos de sus padres: pueden ser implantados en la madre, donados a otras parejas, destinados a investigación, o simplemente destruidos a los cuatro años. Y, en caso de divorcio o desacuerdo, se ha llevado su propiedad ante los tribunales, que parecen tender a dar la razón al padre que no quiere que otro hijo suyo nazca.
Desesperados y engañados
El psiquiatra don José Cabrera ha tratado a varias parejas que no podían tener hijos, y está convencido de que, «si este deseo no se racionaliza, se puede convertir en una idea monotemática y de rasgos obsesivos. Todo el pensamiento, discusiones y comentarios giran alrededor de los niños (ropa, juguetes, los hijos de otros) y de lo triste que estoy por no poder tenerlos. Hasta llega a ser patológico, una depresión, o insomnio». En estas condiciones, a la mujer no se le debería permitir, según la ley, someterse a la reproducción asistida, pues no goza de salud psicofísica. Algo así puede destruir un matrimonio, «comiéndoselo como una termita. Empiezan las inculpaciones; si el marido no quiere semen de un donante, la mujer piensa que no la quiere; o el marido piensa que, para la mujer, él no es suficiente familia». La solución pasa, lo primero de todo, por recordarles que «ellos no son la especie, darles un nuevo sentido a su vida, plantearles la adopción», etc.
En España se realizaron, en 2005, más de 40.000 ciclos. Es difícil imaginar que un tratamiento que no cura esté tan generalizado, con un 70% de fracasos. Parejas o mujeres están dispuestas a someterse a un auténtico calvario de visitas al hospital, pruebas, tratamientos hormonales (con sus efectos secundarios), intervenciones invasivas..., una y otra vez, gastándose un dinero que no siempre tienen (el ciclo vale 6.000 euros de media) o cargándoselo al Estado. Con 20 euros, una hoja de papel, un lápiz y un termómetro, reconociendo la propia fertilidad de forma natural, se consigue una tasa de éxito igual o superior a la reproducción artificial (30%).
«Una pareja -explica doña Micaela Menárguez, experta en estos métodos- tiene una ventana combinada de fertilidad -el período en el que pueden concebir- de cinco días como máximo, y las parejas tienen muy pocas relaciones. Puede que al cabo de un año de buscar el hijo, no hayan tenido nunca relaciones en esos días, pero se les envía a la reproducción asistida en vez de enseñarles a saber cuándo son fértiles y cuándo no. Es empezar la casa por el tejado».
En Bélgica, se está estudiando enseñar estos métodos antes de recurrir a la reproducción asistida. Durante un año, el hospital La Paz, de Madrid, tuvo una consulta de fertilidad natural que alcanzó una tasa de éxito de casi el 32%, pero que terminó cerrándose. Mientras, en las clínicas privadas «se hacen de oro y juegan con los sentimientos de las mujeres, diciéndoles que tienen derecho a tener hijos y que van a hacer todo lo posible», mientras se les está privando de la «oportunidad de tener un hijo de una forma mucho más fácil y placentera». Quizá el problema es que no responde a la corrección política de la sociedad, pues, obviamente, de los métodos naturales sólo se pueden beneficiar parejas heterosexuales.