lunes, 19 de octubre de 2015

La " EUTANASIA" que viene

               Este es momento propicio para los que acostumbran a querernos vender sus ideas utilitaristas y de descarte/selección. El triste caso de la niña Andrea fue, y esta siendo, utilizado por quienes propenden una ley de eutanasia para nuestro país. Lo venden disfrazado de mil colores, para dulcificar lo que realmente es, una muerte adelantada para ahorrar inconvenientes molestos y costosos… pero que llaman “muerte digna”.
               De esto, ya me ocupé el pasado día 2 cuando me preguntaba ¿Qué hay de digno o compasivo en dejar morir de inanición y sed?  Pero hoy quiero traeros un artículo interesante y muy clarito, que nos habla de realidades, desgraciadamente nada lejanas, que pueden ser nuestro mañana, a menos que reaccionemos enfrentándolo.
               ¡Para no perdérselo!
España no es país para viejos … ni para “improductivos”. Una reflexión de Teresa García-Noblejas
18/10/2015
               El triste caso de la niña Andrea ha sido utilizado por el PSOE y los partidarios de la eutanasia (la multinacional que defiende la llamada “muerte digna”) para incluir esta práctica contra la vida humana en el debate social y en la agenda política.
               Con el título de este artículo quiero hacer visible que la mentalidad que subyace tras la eutanasia no es otra que la “cultura del descarte” a la que el Papa Francisco se ha referido en numerosas ocasiones.
               Los argumentos para descartar personas mediante la eutanasia se pueden revestir de muchas maneras:
  • Si no produces y generas gastos mejor ponemos fin a esta situación. Este razonamiento no se hace en público pero subyace tras algunas políticas presupuestarias, públicas y privadas y quien sabe si en no pocas decisiones personales.
  • Falsa compasión. Se traduce en “no puedo verlo así”, “me da muchísima pena”, “para estar así, mejor no vivir”. Ciertamente, a nadie le gusta palpar el propio deterioro físico y mental o el de sus seres queridos. Pero lo que subyace en estas actitudes es el desánimo, la sensación de abandono y un estado depresivo. En definitiva, se demanda atención, compañía y cariño. Y si no se tiene, naturalmente…. se desea morir. Pero si se tiene cercanía de otros y se atenúa el dolor, la situación cambia.
  • Liberación” de una carga. Terriblemente, personas mayores, enfermos y discapacitados o personas accidentadas piden que se les ayude a morir, en realidad a suicidarse. Es el caso de Ramón Sampedro, convenientemente contado para publicitar la eutanasia en la película Mar adentro. Hay que recordar en este punto la injusticia y el egoísmo que implica querer quitarse de en medio cuando hay personas que te quieren y te cuidan. Otra cosa es que el enfermo, anciano o discapacitado se sienta abandonado o le recordemos constantemente, con palabras o gestos, que es una carga para nosotros. Entonces evidentemente le estamos abocando a una depresión y por tanto a desear la muerte para dejar de serlo.
               Con estos argumentos, no es que España no sea país para viejos. Es que a todos nos trasladarán de barrio antes de que nos llegue la hora.
               Otro día hablaremos de las diferencias entre eutanasia, sedación y encarnizamiento terapéutico, conceptos que conviene aclarar.
Teresa García-Noblejas


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