domingo, 18 de agosto de 2019

¿Y vosotros que pensáis?


Por mucho que quieran "vendernos" al aborto como una "liberación" pienso que la verdadera realidad es lo que nos dice esta frase. ¿Os habéis parado alguna vez a pensar la VERDAD de esta frase? ¿Y vosotros que pensáis?
Espero vuestras opiniones. Muchas gracias.

domingo, 28 de julio de 2019

¿Y tú que le dirías?

Por desgracias esta lucha la tienen muchas mujeres cuando se enteran de que están embarazadas y no lo habían previsto. Por desgracia siempre tienen a alguien que les aconseja a favor o en contra del nacimiento de su nuevo hijo.
Y yo te pregunto y te pregunto: ¿Eres Ángel o Demonio? ¿Y tu, qué le dirías? 
Espero vuestras respuesta. Muchas gracias.

martes, 23 de julio de 2019

Juramento Hipocrático



¿Verdaderamente creéis que todos los médicos cumplen este Juramento que un día hicieron? ¿Los "pro abortistas" también? 
Espero vuestras opiniones. Muchas gracias.

sábado, 20 de julio de 2019

¿Que haces por tus hijos?



¿Estáis de acuerdo con esta reflexión? Espero vuestras respuestas.


miércoles, 10 de julio de 2019

La familia: Primera escuela de aprendizaje


La familia: Primera escuela de aprendizaje. Los valores se deben aprender en casa.

Para el niño, desde que nace hasta que se relaciona con sus iguales en la escuela, la familia es su único modelo de conducta y de él aprenderá las habilidades para convivir en sociedad.

Hablar de educación emocional no tiene ningún sentido sin hablar de la familia; esta es, sin duda, la primera escuela para nuestros hijos, apuntan rotundamente las psicólogas Sara Baquero Sánchez y Mª Jesús Cardoso Moreno.
Y es que la familia, insisten, es el modelo de referencia para ellos y el ambiente en el que se forjan distintos aprendizajes que acompañarán al niño a lo largo de su vida.
Pero, ¿A qué aprendizajes nos referimos? A las habilidades emocionales, por supuesto, responden.

La familia -continúa Sara- es un escenario para el niño ya desde una edad muy temprana, de ahí la importancia como padres de saber educarles emocionalmente, es decir, enseñarles a pensar en sus propios sentimientos, a ponerles nombre, en sus posibles respuestas y en la repercusión que tienen estos sentimientos en los demás. Todo ello -añade Cardoso-, quedaría englobado en lo que hoy llamamos inteligencia emocional. Con su adquisición mejoramos la convivencia, reducimos la agresividad e incidimos en la autoestima de nuestros hijos. Sí, esta es la teoría, pero… ¿y la práctica? A poco que nos fijemos, nos daremos cuenta de que a lo lardo del día surgen un montón de oportunidades, replican.

A la hora de comer. Es el momento perfecto para conversar con nuestros hijos sobre cómo les ha ido la mañana en el colegio o preguntarles si han disfrutado del recreo con sus compañeros. No se trata de hacer un interrogatorio, hablamos más bien de comunicación, de manera que el intercambio de información debería ser mutuo. Nosotros podemos hablarles también de cómo ha ido nuestra mañana, en casa, en el trabajo, ellos sienten y perciben que les estamos escuchando igual que ellos a nosotros. Además, comprenden que los conflictos entre iguales, y la manera de solucionarlos, pueden presentarse tanto a ellos en la escuela como a nosotros en nuestro trabajo.

Cuando vemos la tele o leemos un cuento. Resulta interesante preguntarles cómo creen que se sienten los personajes y cómo piensan que reaccionarán los demás personajes ante esos sentimientos. Esto ayuda a desarrollar su empatía desde bien pequeños. Así, poco a poco, irán aprendiendo que nuestras propias emociones tienen unas consecuencias en los demás y a ponerse en el lugar de los otros, habilidad fundamental en la vida familiar y social en general.

Realizando actividades durante el fin de semana. Cualquier actividad que realicemos con ellos (ir al parque, ver un partido de fútbol) puede transformarse en un momento idóneo para compartir y disfrutar de la compañía mutua. Sentir que tenemos algo en común facilita el acercamiento entre padres e hijos mejorando el clima de comunicación y la confianza, lo que hace más fuerte el apego, el apoyo entre unos y otros, el cariño y bienestar.
También es muy importante hacer partícipes a nuestros hijos en las tareas del hogar y hacerlo de manera conjunta, ya sea haciendo la lista de la compra juntos o poniendo el lavavajillas, así, además, potenciamos su autonomía.

Cuando les contagiamos nuestras emociones. Las emociones son tremendamente contagiosas, por lo que es muy importante evitar crear ambientes tóxicos para los niños. Esto ocurre cuando, por ejemplo, no tenemos las herramientas oportunas para saber regular nuestras emociones y podemos crear un ambiente marcado por emociones negativas. Este contagio de emociones positivas, que fomentan la empatía, y una autorregulación de las negativas, expresándolas de manera constructiva, nos ayudará a crear un clima emocional y social idóneo para el desarrollo de nuestro hijos.

Cuando nos hablamos en familia. Reaccionamos a las emociones según nuestro carácter y la forma en que hemos aprendido a hacerlo, por lo que el tipo de comunicación que utilizamos en casa resulta clave, ya que el niño observa desde bien temprano, por ejemplo, cómo sus padres se hablan o resuelven un conflicto, adquiriendo así futuros patrones de comunicación. Hay que entender que para el niño, la familia es, desde el comienzo de su vida hasta que se empieza a relacionar con sus iguales en la escuela, el único modelo de conducta que posee y será donde observará y adquirirá las habilidades para convivir en sociedad.


Fuente: https://www.heraldo.es

lunes, 24 de junio de 2019

Los hijos que no se quieren


El dato impresiona, y la terrible realidad detrás también. 
Una reflexión de Ignacio Narvaez sobre la «desaparición» de las personas con síndrome Down en una sociedad en que su aborto se quiere normalizar. Ojalá recuperemos la perspectiva y la humanidad. 

En la década de los 70 vivían en España 300.000 personas con síndrome de Down. 
En aquella época casi todos conocían a alguna familia con un miembro con esas características.
Ellos eran algo habitual de nuestro 'paisaje humano'. Nadie se extrañaba. Pero en España, como en muchas partes del mundo, la situación está cambiando dramáticamente.
Hace unos días, un medio digital alertaba de que, en 40 años, la población Down había descendido un 88% y se encaminaba, según las previsiones, a que no naciera ninguno para 2050.
De los cerca de 400.000 nacimientos al año en España, sólo 150 correspondían a personas con síndrome de Down.
La cifra es terrible: Más del 95% de las mujeres embarazadas a las que se les diagnostica un hijo con síndrome de Down decide abortar. 
Por una parte, desde hace años se nos 'vende' el aborto como un avance para la mujer. Como una especie de liberación donde ellas ya pueden hacer con su cuerpo lo que crean conveniente. Los que defienden esta postura quizás estén obviando que esa 'libertad' pasa por llevarse por delante una vida humana.
Por otra parte, no podemos convertir el asunto del aborto en un mero debate sobre la legalidad o legitimidad del mismo. Sería frívolo convertir una tragedia (con dos víctimas, el no nacido y la madre) en un simple debate moralista o de tipo legal.
Quizás, lo más peligroso de esta noticia es la ideología que hay tras ella: Una concepción utilitarista de la vida humana donde el valor de la persona reside en lo que pueda producir, trabajar o hacer.
De esta manera, los seres humanos se convierten en simples piezas mecánicas, pudiendo ser desechados cuando no produzcan o cuando resulten 'inútiles'. Por tanto, la lógica del mercado y las leyes de la economía imponen su criterio sobre lo que es la dignidad humana.
El siglo XX nos ha enseñado muchas cosas. Una de ellas, la más valiosa, es que la dignidad humana está por encima de cualquier ideología, conflicto o situación política. 
La dignidad humana protege a la persona frente a cualquier estado, gobierno o régimen. Defiende a las minorías frente a las mayorías, a los reprimidos frente a los represores, a los excluidos frente a los que lo tienen todo. 
La dignidad no es rentable. Es más, es gratuita. La recibimos simplemente como seres creados por Dios, más allá de nuestras capacidades, aptitudes o características. Somos seres con dignidad por el simple hecho de existir.
Podemos considerar civilizado a un país cuando es capaz de proteger a sus miembros más débiles. Una nación que criminalice a los que en ella buscan refugio, en la que se pueda eliminar a los ciudadanos 'menos útiles' o en la que sus mayores se conviertan en elementos inservibles, sin apenas poder adquisitivo, será económicamente más rentable, quizás más prospera. Pero sin duda, será menos humana.

Nacho Narváez, SJ

miércoles, 19 de junio de 2019

Orgullosos de nuestra labor



Las personas que formamos Derecho a Vivir Jaén y yo particularmente como Delegada y persona que fundó la  Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén, nos sentimos orgullos de pertenecer a ella y de la labor que es estos nueve años está realizando en nuestra capital y provincia y os comunicamos que:

Seguimos estando en mismo lugar, Calle Maestra, 12, bajo (Jaén) y nuestro objetivo es el que siempre hemos tenido desde su fundación: Salvar las vidas de los bebés que iban a ser abortados. 
Nuestro orgullo es que en estos nueve años de vida, hemos conseguido la estupenda cantidad de 135 bebés salvados y nacidos. 
Si nos necesitáis ya sabéis que estamos dispuestos a ayudaros. 

Nuestro teléfono: 659 51 63 54 teléfono abierto y disponible abierto las 24 horas del día. 
EL MAYOR REGALO ES LA VIDA Y POR ELLA TODOS DEBEMOS LUCHAR POR SALVARLA. 
Gracias.




viernes, 26 de abril de 2019

¿Legislar el final de la vida?


Alvaro Lobo Arranz aborda, en esta breve reflexión, una situación sobre la que es más que necesario detenerse a pensar. Con qué ligereza se está hablando de algunas cuestiones que necesitan aún pasos y clarificación, entre otras cosas para entender bien de qué estamos hablando...

De un tiempo a esta parte la eutanasia vuelve a estar en el candelero. Cada cierto tiempo aparecen relatos de muertes envueltas en dolor y polémica, acompañadas de un revuelo electoral que intenta llevar este asunto de nuevo a las portadas. Pero cuanto más hablamos de ello, más constatamos que el debate está vacío e ideologizado, o directamente no lo hay. Algo que ocurre en otros muchos ámbitos, sin embargo estos casos es especialmente delicado, pues se exhiben situaciones trágicas muy difíciles de manejar, y más a la luz de los focos.

En el fondo está la pregunta sobre la muerte digna. Es decir, si la muerte digna es entendida como eutanasia –o suicidio médicamente asistido por muy meditado que sea– o, por el contrario, es percibida como el final de un proceso acompañado, reconciliado y no forzado. Son las trampas del lenguaje, ya que parece que ganar esta batalla implica obtener la legitimidad suficiente para dictar el destino de estas personas.

No toda posibilidad se puede convertir en derecho –básicamente porque su función es ayudar a las personas a vivir mejor, no a morir–, y porque nuestra idea de progreso muchas veces patina con el desarrollo pleno del ser humano. Cuando hay vida de por medio y el sufrimiento de tanta gente, no todo vale. El sistema del bienestar centrifuga a muchas personas a situaciones de soledad y abandono. La controversia mediática no está abordando cuestiones sobre quién tiene el poder de decidir sobre la existencia de otros, cuál es la mejor forma de acompañar el sufrimiento, qué es la libertad, qué ocurre si abrimos las compuertas, quiénes somos nosotros para juzgar el sentido de cada historia... Si ni siquiera hay claridad a la hora de diferenciar muerte digna, eutanasia, encarnizamiento terapéutico, sedación terminal u otros términos... Y legislar sin tener claras todas esas cuestiones es empezar la casa por el tejado.

Nunca podremos hablar de la muerte digna si primero no somos capaces de integrar el final como otra parte del camino. Algo doloroso pero inevitable. En la cultura del éxito nos hemos alejado de la importancia del dolor y del fracaso. Si fuésemos capaces de entender el sufrimiento, la enfermedad y el final de la vida como una oportunidad de crecimiento y apertura a los otros –no solo como una disminución o un fracaso existencial– quizás abriríamos una puerta para muchas personas cuya vida se convierte –o convertimos– en un callejón sin salida. Puede que la pregunta sea otra: ¿qué modelo de vida proponemos cuando mucha gente encuentra en la muerte la única solución?

Álvaro Lobo, SJ

sábado, 13 de abril de 2019

Ser agradecido




Dice el dicho: "Es de bien nacidos el ser agradecidos".
Hace unas semanas en este mismo Blog, hacía una llamada a la generosidad de mi ciudad para una campaña de recogida de enseres para  los poder atender a las mamás que acuden nuestra Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén.
Hoy, 15 días después os presento parte de la GENEROSIDAD que el Colegio de Cristo Rey de Jaén ha tenido con nosotros.
Las fotos que pongo en este post, solo es el botón de muestra de todos lo que nos han regalado.
Podréis ver en la foto de la furgoneta, como iba: Atestada hasta arriba de esta abundante donación de toda la comunidad educativa del colegio.
Aunque ya he dado las gracias en mis redes sociales y a los interesado personalmente cuando acabamos la recogida, de nuevo os digo a Profesores y Alumnos: En nombre de todos los que formamos parte de la Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén ¡MIL GRACIAS Y DIOS OS PREMIE SIEMPRE VUESTRA GENEROSIDAD! Nunca podremos agradeceros demasiado vuestras aportaciones. 

"Vuestra generosidad, hace posible su esperanza"





viernes, 29 de marzo de 2019

Necesitamos tu ayuda


La Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada, a la que pertenecemos Derecho a Vivir, como asociación Pro Vida, entre otras asociaciones de Jaén, comienza el lunes, 1 de abril y hasta el día 12 del mismo mes, una campaña de recogida de productos infantiles en el Colegio Cristo Rey de Jaén. 
Si sois de Jaén y tenéis relación con este Colegio de Cristo Rey  o conocéis a personas que lo tengan, por favor invitarlos a hacer una aportación a esta campaña de recogida de enseres infantiles que esta Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén lanza para pedir una pequeña aportación para con ella, podamos dar, a las madres que acuden a nuestra Plataforma y que estamos atendiendo, lo que necesitan para que sus bebés nacidos o por nacer tengan lo necesario  para una atención digna.
En el cartel especificamos todas las cosas que necesitamos.  
Vuestra generosidad es muy importante para nosotros y con ella podemos hacer posible nuestra esperanza y nuestro precioso proyecto. Ver la sonrisa de esas madres es nuestro mejor regalo y nuestra mejor recompensa.
Muchas gracias.