martes, 9 de diciembre de 2014

Derechos Humanos. Sí... pero para TODOS.



          Mañana celebramos el Día de los Derechos Humanos;  en los más de los “medios”, seguramente, encontraremos hermosos y almibarados escritos ensalzándolos como un logro de nuestra Civilización.

          Nuestra particular celebración queremos iniciarla desde lo que hace un año escribimos, y nos “prometíamos” en este mismo blog:
          «… tiempo de reflexión y de recapitular otro año que va tocando a su fin. ¿Cómo nos ha ido en las cosas que más importan?, ¿nos sentimos más humanos?, ¿qué apuntamos en el “haber” para lograr un mundo mejor y más habitable?, ¿respetamos  a los demás  en la misma medida que reclamamos para nosotros?

          »En lo que a nosotros nos toca, el Derecho a la Vida y a la Dignidad de todo Ser Humano, tenemos unos inmensos “noes” en respuesta a las cuestiones propuestas. Los 1.720 millones de muertos por aborto desde 1973 forman un inmenso borrón que envilece a nuestra generación; admitir como derecho "decidir sobre la vida o muerte de un ser humano" es una bandera colocada sobre una colina de dolor, tortura y muertes 

          »…En nuestro país estamos esperanzados en que finalmente el gobierno materialice la reforma prometida a sus electores, que ahora parece que definitivamente va a ser que sí, y antes de fin de año, en palabras bien recientes del propio presidente Rajoy. No esperamos lo mejor, pero es difícil empeorar lo que tenemos…»

[Puedes ver la entrada completa  AQUI]
          Y desde aquello que nos prometíamos, recapacitar nuestra situación un año después.  ¿Qué ha pasado en este larguísimo año? ¿Se han sustanciado en alguna medida la esperanza esbozada…?
          Lamentablemente, tras un escandaloso baile de “paso adelante paso atrás”  nos han matado toda esperanza. En materia de derechos humanos (de manera especial para los más débiles e indefensos de entre nosotros) un terrible “dejar estar” que consolida la injusta ley del 2010 y sus dolorosas secuelas.
          Y así se lo decíamos, el pasado día 24 de Septiembre, al Sr. Rajoy cuando finalmente nos mostró sus “cartas”, su penosa postura política del “estarse quieto”. Alguien cercano al Presidente debería recordarle que “Hay algunos obsesos de prudencia, que a fuerza de querer evitar todos los pequeños errores, hacen de su vida entera un solo error” [A. Graf, poeta italiano], y de que algunos (o muchos) contagiados de su ansia de sensatez  podrían pensar, con R. Descartes, que  “es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez”.
          «….Llevamos tres larguísimos años tragando "quina", de la más amarga, y pensando que no teníamos otro remedio porque habíamos caído en un pozo negro empujados por el anterior ejecutivo. Pero la "gota de ayer" era puro "cianuro"... nos ha matado toda esperanza y ya no nos quedan argumentos ni disculpas para entenderle….»

[Puedes ver la entrada completa  AQUI ]
          Sobre derechos se puede escribir mucho, muy prolijo, e incluso muy sesudo y erudito;  pero, para “los más” de los mortales, se agradecen los discursos “claritos” y entendibles.  Os invito a reflexionar con el que encontré en el periódico digital  Linares28.es  firmado por Gregorio Garrido García
HABLANDO DE DERECHOS
6 octubre, 2014
          Hablamos de los derechos de los mayores, de los niños, de las mujeres… Hablamos de los derechos de las personas homosexuales, de las heterosexuales… Hablamos de derechos humanos, y de derechos de los animales…
          Hay derechos de los que no se habla. Nunca hablamos, por ejemplo, de los derechos del hombre, posiblemente para no ser tachados de machistas. Tampoco se habla de los derechos del no nacido (nasciturus), quizás, en este caso, por aquello que dijo cierta ministra socialista: “un feto de 13 semanas es un ser vivo, pero no un ser humano”.
          Desde la célebre frase, parece que el debate sobre el aborto va más allá de un simple posicionamiento a favor o en contra, nos toca ahora plantearnos una pregunta clave:
¿Qué es un no nacido?
          Los defensores de la vida sostienen que el aborto acaba injustamente con la vida de un ser humano indefenso, por lo que no hay justificación para su elección. En caso de que el no nacido no fuera un ser humano, la elección del aborto no necesitaría justificación que tranquilizara las conciencias.
          El aborto no es fácil para la mayoría de las mujeres. Al contrario, es una decisión psicológicamente compleja, incluso agonizante en algunos casos. Pero la cuestión va más allá de lo psicológico hasta convertirse en una cuestión moral. Todo el mundo está de acuerdo en que el aborto mata a algo que está vivo. Luego todo depende absolutamente de la pregunta:
¿Qué tipo de ser vivo es el no nacido?, ¿es humano, sí o no?
          Algunas personas rehúyen a propósito esta pregunta. Simplemente asumen que el ‘no nacido’ no es un ser humano y se lo quitan como si se quitaran un grano molesto.
          Para la ciencia los hechos son claros: desde las etapas más tempranas del desarrollo, los no nacidos están vivos y son seres humanos completos. Por lo tanto, cada aborto “exitoso” finaliza la vida de un ser humano vivo. Una vida humana comienza en la conclusión del proceso de concepción.
          Para la filosofía el punto de vista a favor de la vida es inclusivo, profundamente abierto a todos, especialmente a los que son más pequeños, vulnerables e indefensos.
          Algunos defienden sin fundamento que el hijo aún no nacido forma parte del cuerpo de la madre, y que es ella la única que puede decidir sobre el destino del hijo. La realidad demuestra categóricamente que el hijo es un ser por completo distinto de su madre, con su propio código genético y su propio sistema inmunológico, que se desarrolla y reacciona por su cuenta, aunque la dependencia de su madre sea muy intensa, dependencia que, por cierto, continúa mucho tiempo después del nacimiento.
          Por tanto, pretender que el hijo forma parte del cuerpo de la madre no es, en el mejor de los casos, más que una muestra de absoluta ignorancia.
          Hay que recordar que los ‘no nacidos’ son los humanos más débiles, que necesitan de una mayor protección de todo tipo.
          La Declaración sobre Derechos del Niño, que entró en vigencia a nivel Internacional en 1990, declara en su preámbulo: “El niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidados especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después de su nacimiento”.
          En el pasado, se acostumbraba a discriminar en base al color de la piel y al género, pero ahora, con el aborto por elección, discriminamos basándonos en el tamaño, el nivel de desarrollo, la ubicación y el grado de dependencia. Simplemente cambiamos una forma de intolerancia por otra.
¿Hasta dónde se pueden ejercer los derechos individuales?
          Como es sabido, los derechos humanos no son absolutos, sino que tienen límites de “hecho” y de “derecho”. Los límites de “hecho” se deben fundamentalmente a situaciones sociales o económicas que restringen el ejercicio de los mismos, (por ejemplo, el derecho al trabajo en el caso de escasez del mismo). Sin embargo, los límites de “derecho” radican en propio sistema jurídico o como consecuencia del carácter del mismo, poniendo límites a los derechos en el derecho ajeno. Es decir, el ejercicio de un derecho puede chocar con el derecho de otra persona, como es el caso del derecho a decidir de la mujer en el aborto, pues choca frontalmente con el derecho a la vida del nasciturus.
          Como no podría ser de otra forma, las mujeres tienen derecho a tomar sus propias decisiones, pero en el caso de embarazo no puede decidir sobre el destino de su hijo y tomar la decisión de abortar.
          Si el no nacido es también un ser humano, no debería matársele en nombre del derecho a decidir sobre su cuerpo, de igual forma en que no lo haríamos con un niño pequeño. Pero ese es el problema, ¿no? ¿Son los no nacidos seres humanos como los niños pequeños? Ese es el problema que importa y por mucho que queramos, no podemos escapar de él. […]

          Ignoramos porque compartimos, también mañana, conmemoración con los animales [Día Internacional de los Derechos de los Animales], pero el hecho nos hace recordar una palabras del académico John Noonan, en su libro “New Perpectives on Human Abortion”  [Aletheia Books, University Publications of America, Inc.], donde, mientras reflexiona sobre el trauma que ocurre con el aborto, dice
          "No hay leyes que regulen el sufrimiento de los abortados, aunque sí las hay para mitigar el dolor de los animales... Es un signo, no de error o debilidad,  sino de compasión cristiana el amar a los animales.

          ¿Podrán aquellos que se sienten conmovidos por la ballena arponeada, sentir compasión por el niño impregnado de solución salina...? Todo nuestro conocimiento del dolor ajeno es por simpatía, pues no sentimos el dolor de otros. Es por eso que el dolor ajeno es tan tolerable para nosotros. Pero si nos identificamos con los que sufren, ¿podremos sentir algo de lo intolerable?".

          Termino haciendo votos porque llegue, más pronto que tarde, el día en que los Derechos Humanos nos alcancen, de verdad, a TODOS, sin más acotaciones ni límites que el “solo hecho de SER HUMANOS”.

No hay comentarios: