domingo, 16 de febrero de 2014

No es la libertad, es la falta de alternativas.


Cuando empezaba a leer el artículo No es el aborto, es la libertad que el Sr Rafael Simancas publica en elplural ayer 15 de febrero, pensaba que estaba incurriendo en una equivocación, pero tras digerirlo constato que está lleno mentiras y de las gordas. Mentiras mil veces repetidas y por ello logrando infiltrarse en el subconsciente de la sociedad.
Miente cuando plantea que «...Se trata de un debate entre los partidarios de salvaguardar la libertad de las mujeres para decidir sobre su maternidad, y los partidarios de establecer prohibiciones, limitaciones y tutelas a tal libertad».  Porque todos estamos de acuerdo en defender la libertad de la mujer, ninguno aceptamos, como no podía ser de otra manera, que una mujer pueda ser forzada a ser madre; y en ese sentido podríamos preguntarnos ¿Dónde está el debate?
Pero es que la mentira, siempre machaconamente repetida, es considerar que a una mujer “ya madre” le asista un derecho al precio  de la vida de lo que en ella ha sido engendrado, y sobre todo a que ese derecho sea “en todo caso” absoluto.
Mentir es según la RAE “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. Inducir a error ”.  Y, en ese sentido, miente el Sr Simancas cuando atribuye, de forma artera y gratuita, a los contrarios al aborto que sus argumentos radican en creencias religiosas o convicciones morales particulares  y que tratamos de imponerlos a las mujeres. La realidad es que los argumentos que esgrimimos los contrarios al aborto son solo fruto de lo que la ciencia, la razón y el “sentido común” nos enseñan.
Estoy seguro que el Sr Simancas se opone radicalmente a la “pena de muerte”, y que, también, determinadas creencias religiosas y convicciones morales particulares  están radicalmente en contra de ella. Sería artero y gratuito que yo dedujera, a partir de esa coincidencia de pareceres, que el Sr Simancas se opone a la “pena de muerte” por creencias religiosas o convicciones morales particulares,  ¿o no?
El Sr Simancas cita y manipula al constitucional y alega sobre el concepto de derechos humanos, buscando tener una razón que no le asiste, o tratando de engañar al personal, ¡qué él elija!
En el  Artículo 15, de la Sección 1.ª, del Capítulo segundo, de La Constitución Española de 1978, dice textualmente
Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Queda abolida la pena de muerte, salvo lo que puedan disponer las leyes penales militares para tiempos de guerra ”.
Y en la página de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos cualquiera puede leer que:
“Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición. Todos tenemos los mismos derechos humanos, sin discriminación alguna. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles.
Los derechos humanos universales están a menudo contemplados en la ley y garantizados por ella, a través de los tratados, el derecho internacional consuetudinario, los principios generales y otras fuentes del derecho internacional. El derecho internacional de los derechos humanos establece las obligaciones que tienen los gobiernos de tomar medidas en determinadas situaciones, o de abstenerse de actuar de determinada forma en otras, a fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales de los individuos o grupos “.
Y en la conmemoración del 20 aniversario de la creación del Alto comisionado para los Derechos Humanos, en el primero de los 20 logros conseguidos (1993 – 2013) se puede leer:
 « El goce  de todos los derechos humanos forma una apretada red. El disfrute de un derecho contribuye al adelanto de los demás. Igualmente, la privación de uno de ellos influye negativamente en el resto.
...
Los derechos civiles y políticos incluyen el derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal, la libertad de no estar sometido a esclavitud, tortura ni arresto arbitrario, así como los derechos a un juicio justo, a la libertad de expresión, a la libertad de circulación y a la intimidad.
...»
Así que ¿ a dónde se agarra para deslizar que los derechos humanos corresponden solo a los nacidos ? La definición de derechos humanos que acabamos de leer ¿ parece ser producto de creencias religiosas o convicciones morales particulares ?
¿Sabe el Sr Simancas el significado y alcance del apelativo “inherente”?, según el diccionario de la RAE se trata de aquello “que por su naturaleza está de tal manera unido a algo, que no se puede separar de ello”.  Pareciera entonces que, si el “derecho a la vida” es un derecho humano y por ello inherente  a todo ser humano, debiera serle reconocido (que no otorgado) al ser humano  concebido, independientemente de si está dentro o fuera de la matriz de su madre, puesto que su circunstancia en relación a su tiempo de vida o lugar donde se encuentre nada añade o quita a su naturaleza.
El Sr. Simancas, al igual que tantos otros que "gritan" su engaño estos días, trata de arrimar el ascua a su sardina ocultando la verdad del aborto (dolor, tortura y muerte del concebido, al tiempo que trauma, desolación y soledad para su madre) con las bambalinas de una libertad intencionadamente desfigurada para hacerla digerible.
El Sr Simancas no ha rehuido la manida tentación de pretender conmiseración apelando a casos, tan dramáticos como escasos, de embarazos por violación, en la pretensión de justificar o dar por bueno que “la excepción debiera guiar a la regla”.
Termino acusando al Sr Simancas de artero y mentiroso cuando nos atribuye a los antiabortistas la potenciación de la opción clandestina del aborto. ¿Se podría sostener que estar en contra de la pederastia, y no defender para ella ninguna ley reguladora, equivaldría a estar promocionando su práctica clandestina?
No, Sr Simancas, no es una cuestión de libertad, porque nadie tiene derecho sobre la vida de otro ser humano.
Yo diría que es una cuestión de falta de alternativas, de apoyos, de ayudas públicas a la maternidad, para la mujer que inopinadamente se encuentra ante lo que le parece un callejón sin salida.
Optar una única opción no es libertad, ¡Denle más opciones! y verán con escoge la mejor.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Los textos legales, sean del tipo que sean, no se interpretan casi nunca literalmente. De hecho, el TC dijo en su día que la expresión "todos" del artículo 15 no se refiere a cualquier cosa, sino a los nacidos. No obstante, considera que protege de algún modo al nasciturus, pero únicamente como bien jurídico, no como nacido ni persona.

Quedan muy bonitos citados todos esos artículos de textos internacionales que habéis puesto, pero yo os dejo lo que dijo el TC en su Fundamento Jurídico 6 de la sentencia, por todos conocida, respecto a la despenalización del aborto.

"En cuanto a la interpretación del art. 15, de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales ratificados por España, lo cierto es que la versión auténtica francesa utiliza expresamente el término «persona» en el art. 6 del Pacto Internacional de Derechos civiles y políticos -al igual que lo hace la versión auténtica española- y en el art. 2 del Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y libertades fundamentales. Y si bien el Tribunal de Derechos Humanos no ha tenido ocasión de pronunciarse sobre este extremo, la Comisión Europea de Derechos Humanos, en su función relativa a la admisión de demandadas, si lo ha hecho en relación con el art. 2 del Convenio en el asunto 8416/1979, en su decisión de 13 de mayo de 1980, poniendo de manifiesto por lo que se refiere a la expresión everyone o toute personne de los textos auténticos que, aun cuando no aparece definida en el Convenio, la utilización que de dicha expresión se hace en el mismo y el contexto dentro del cual se emplea en el mencionado art. 2 lleva a sostener que se refiere a las personas ya nacidas y no es aplicable al nasciturus (Ftos. jcos. 9 y 17)".

Podéis decir una y otra vez que vuestra ideología antiabortista se basa en razones "científicas y de sentido común", pero lo cierto es que habláis tanto de Dios y de La Biblia que a mí me cuesta creerlo. De hecho, Hazteoír, plataforma de la que nacéis vosotros, se declaran abiertamente confesional católica. Tampoco es muy razonable que algunas manifestaciones antiabortistas terminen o empiecen con una misa. Es evidente que una gran mayoría de antiabortistas lo son por convicciones religiosas. Que unos pocos casos no sean así, no invalida la regla general. Finalmente diré que la Iglesia nunca se ha posicionado contra la pena de muerte como lo hace frente al aborto y el matrimonio gay. Es normal encontrar a personas de las más diversas ideologías en contra de la pena de muerte, pero no tanto respecto a los otros dos temas.

Alvaro Domínguez Arranz dijo...

Buenas tardes, Anónimo
Lo malo de no utilizar literalmente los textos legales, es que la subjetividad de la alternativa a la literalidad hace que cualquiera pueda decir que lo blanco es negro, o que la tierra es cuadrada, alegando que esa es su personal interpretación.

En todo caso, tu propia argumentación basada en el texto que citas se auto descalifica. ¿Por qué van a valer una “literalidades” y otras no?

En ningún momento he hablado yo, ni los textos legales que cito, de “persona” por ser éste un concepto mayormente filosófico, y mi exposición está planteada en términos de “ser”.

No cabe subjetividad alguna al término “inherente” que se utiliza en la definición de los derechos humanos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Al utilizarlo está queriendo dejar muy claro que tales derechos son “consustanciales”, que le asisten al “ser humano” mientras “sea”, o lo que es lo mismo desde que llega a la vida (zigoto humano) hasta que deja de “ser” porque le atrapa la muerte.

El que utiliza “etiquetas” para descalificar, solo escupe hacia arriba por lo que termina con la cara mojada. ¿Qué quita, o qué añade, a mi razonamiento el hecho de que sea creyente católico? Las cosas, los valores o las razones son válidas, o no, por si mismas independientemente de las creencias u opiniones de cada cual.

Te lo digo de otro modo, posicionarse a favor de la vida y de la dignidad del ser humano, no es bueno porque lo diga la Iglesia; más bien, lo dice y defiende la Iglesia porque es bueno. Como con la pena de muerte, que por cierto “el quinto mandamiento de la Ley de Dios que asume la Iglesia Católica desde hace más de 2000 años habla de oponerse a la muerte”.

Lourdes Garcia Ruiz de Ojeda dijo...

¡Que bien ha quedado el comentarios del "anónimo" con tanto artículo y definiciones de ellos!
Parece ser una persona culta, que a mi por lo menos me hubiera gustado más que firmara con su nombre, pero está claro que se esconde bajo el anonimato para decir cosas que a lo mejor no sería capaz de decir con su nombre y apellidos. Pero bueno, eso ya estamos acostumbrados los que llevamos tiempo en la red y no nos asustamos. Simplemente lo vemos como un acto de cobardía nada más.
En cuanto al posicionamiento de los pro vida, como muy bien dice el autor del blog en su respuesta, esto de ser pro vida y estar en contra del aborto no es cuestión de creencias, ni de religiones, porque no sé si sabrá que hay ateos, judíos, musulmanes y todo un compendio de gente sensata que defiende la vida, y que está en contra del aborto, sinn ser católica.
Tiene gracia que todos los que están a favor del aborto, se proclamen defensores del maltrato a los animales, de la pena de muerte, anti taurinos, porque en todos estos aspectos de la vida, hay alguien que sufre. No tengo que especificar quien sufre, porque se sobreentiende.
Pero ¿han pensado todas estas personas en el sufrimiento del feto al que matan dentro del seno materno y lo sacan a trozos? ¿Eso no es sufrimiento?
¿Le has preguntado a alguna madre cómo se siente después de saber que ha matado al hijo que lleva en sus entrañas? Seguro que no. Yo si, y no te puedes imaginar como se queda. Es fácil decir que el feto no es persona, que no pasa nada si se le elimina, y que ciertos organismos oficiales así lo declaran. Seguro que ninguno de ellos, en un caso de aborto en su familia, sería capaz de aconsejar a sus hijas que lo hicieran.
Podría dar mil argumentos más de porqué al menos yo, soy pro vida y estoy en contra total del aborto y de la eutanasia, pero creo que en el anterior comentario de respuestas, han quedado claras.
Somos muchos los seguimos gritando ¡Si a la vida!
Gracias Álvaro por este blog.


Coty Freire dijo...

Desde luego, anónimo, tienes una empanada mental, que pa qué...
Yo, si te digo la verdad, me paso lo que diga el TC directamente por el forro, y me atengo a lo que la ciencia y la lógica nos indican. Está claro, y tú lo sabes, que desde el primer momento de la concepción surge un nuevo ser vivo, con un ADN completamente diferente al de sus progenitores. Y que a partir de ahí, se desarrolla, sin solución de continuidad, hasta el momento del nacimiento.
Y también lo saben la inmensa mayoría de los defensores del aborto. Otra cosa es que se relativice la vida de este nuevo ser y se considere de menor categoría que la de su madre. Porque ese es el argumento de los que defendéis este horror llamado aborto. De ahí el mal llamado derecho a decidir; ¿vamos a volver a la época de la esclavitud, en la que los "blancos" decidían sobre la vida de los "negros"? ¿o a la Alemania nazi, en la que LEGALMENTE la raza aria repartía carnets de idoneidad y eliminaba a los que no merecían vivir según sus criterios? El colmo de la estulticia es considerar que la lucha provida carece de valor porque en ella también se posiciona la Iglesia Católica. Espero que no opines lo mismo con respecto al robo, al asesinato, al maltrato, a la explotación laboral,....
No, amigo, sabes que no tienes razón en ninguno de tus postulados.... y también que haremos todo lo posible para que estos horrores no se vuelvan a repetir ....

José Ramón dijo...

Estimado Anónimo:
Es posible que la interpretación jurídica del término “todos” contenido en el artículo 15 de nuestra Constitución y de otras normas internacionales ratificadas por nuestro país no incluya al denominado nasciturus. Es posible también que no sea titular del derecho a la vida del que disfrutamos los que hemos tenido oportunidad de nacer. Es posible que no sea “persona”, jurídicamente hablando, y se trate de un mero “bien jurídico”. Todo esto es posible. Lo que no es posible es que no se trate de un “ser humano”. Y por lo que jurídicamente parece, se trata de un ser humano de segunda categoría. Es hora de adaptar las leyes a la realidad, a la razón y a la evidencia. Te invito a ver el vídeo contenido en el siguiente enlace. Y si tienes estómago para verlo hasta el final, me digas si un nasciturus, al margen de su calificación jurídica como “persona” o “bien jurídico”, al margen de demagogias, ideologías y creencias religiosas, merece semejante trato.
Estaré encantado de conocer tu opinión.
Éste es el enlace: http://masquemilpalabras.org/
Espero tus noticias.
José Ramón Sánchez Jaraba

DAV Jaén dijo...

Hola Coty
No has necesitado muchas líneas para ser contundente como has demostrado.

Verdades como "puños", y no has tenido que "tirar" de ningún dogma ni artículo de fe. ¡Una lástima para Anónimo!

Gracias por tu aportación.

Anónimo dijo...

Vuelvo otra vez para responderos. No he insultado a nadie en mi anterior comentario, no tengo por qué esconderme, sencillamente no veo necesario identificarme en cada parte de la red que visito.

No sé por qué la mayoría habéis aludido a los argumentos manidos y resobados antiabortistas. Yo no he defendido ninguna posición. Sólo he aclarado que los artículos puestos en el escrito inicial están mal interpretados. La persona que lo escrbió basó parte de su defensa antiabortista en texto legales que SÍ tienen interpretación, guste más o menos. Me he limitado a traeros su interpretación aunque no os guste o aunque penséis que está equivocada.

Sólo José Ramón ha entendido lo que he puesto y ha argumentado en consecuencia. Es una pena que cuando alguien os contradice ni si quiera os molestéis en leer lo que ha puesto esa persona y habléis de cosas que no tienen nada que ver. A José Ramón le contestaré que he visto ese vídeo. No me provoca peor ni mejor sensanción que cualquier otra intervención médica o resto humano. No sé usted, pero yo caería redonda en un quirófano aunque estuviésemos hablando de una operación ambulatoria. No soy médico ni enfermera ni tengo vocación para ello, pues la sangre me produce bastante grima. Ahora bien, que me produzca esta sensación cualquier operación, no significa que las operaciones sean algo negativo, malo o dramático. Por ejemplo, un trasplante de órganos es algo muy positivo, sin embargo a mí me parece muy desagradable la operación si la veo.

Respecto al tema religioso, sólo he hecho notar lo más evidente. Que sois una mayoría religiosa la que defendéis posturas tan extremas como la de Aborto Cero. No he dicho que sea malo ni bueno, sino que es lo que suele encontrarse en las manifestaciones antiabortistas. Si queréis hacer creer a otros que vuestras razones se basan en otras ajenas a las religiosas, lo primero es que vosotros mismos separéis la religión cuando habláis del aborto. Es un consejo ya que el artículo principal también hacía referencia a él.

Alvaro Domínguez Arranz dijo...

Hola Anónimo
Te respondo por cortesía que debe corresponder al autor de un artículo al que alguién le parece oportuno apostillar.

Me he releído mi anterior comentario y no reconozco insulto alguno, pero si te ofendía, desde aquí me disculpo.

Traté solo de defender que "no todo es interpretable" porque podría llevarnos a absurdos. Fundamentalmente trataba de re-argumentarte que tiene poco margen de interpretación el término "inherente" empleado para definir "qué es un derecho humano" transcribo de nuevo el párrafo que más importaba de mi contestación anterior:

«No cabe subjetividad alguna al término “inherente” que se utiliza en la definición de los derechos humanos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos. Al utilizarlo está queriendo dejar muy claro que tales derechos son “consustanciales”, que le asisten al “ser humano” mientras “sea”, o lo que es lo mismo desde que llega a la vida (zigoto humano) hasta que deja de “ser” porque le atrapa la muerte.»

Respecto a tu reticencia a que quienes tengamos creencias religiosas, o de cualquier otro tipo, le invalida para intervenir en el debate público, es... perdona... para hacérselo mirar.

Yo no opino a través de mis creencias (que, en cualquier caso siempre son profesadas porque no están en contradicción con la forma de ser de cada cual, y no al revés) pero no soy responsable de que los demás para contra argumentarme solo vean mis creencias y no mis argumentos.

Te invito a leer el post anterior a éste, donde casualmente traigo una entrevista a una persona que se confiesa atea pero que no tiene inconveniente rebatir los “sinsentidos” que suponen las afirmaciones de los defensores del aborto [http://davjaen.blogspot.com.es/2014/02/defender-el-aborto-es-consecuencia-de.html].