domingo, 16 de agosto de 2015

La insufrible contumacia de manipular para arrimar el “ascua a su sardina” de Amnistía Internacional.


          Hay ocasiones en las que debería ser delito "callarse", y una de ellas es presenciar el abuso y manipulación de seres indefensos usados como munición para inconfesables guerras particulares.
          Se trata en este caso, del asunto de la violación de una niña paraguaya, que resultó embarazada, y que saltó a los medios allá por mayo de este año. Para no extenderme mucho, invito al lector que no haya seguido este “al caso”, la lectura de una crónica más o menos global en  http://alianzaprovida.org/nina-paraguaya-de-11-anos-que-ai-uso-para-promover-el-aborto-se-encuentra-bien-de-salud-luego-del-parto/.
          Este caso es paradigmático de lo que resulta bueno hacer, o no hacer, cuando una niña es abusada y violada sistemáticamente, y no se presume otra forma mejor, de salir de ese círculo de violencia, que visualizar su embarazo, para que por la “vía de los hechos” quede denunciado su agresor y ella encuentre una salida.
          Y como creo que no debo callarme, aprovecho el artículo/noticia de la propia página de Amnistía Internacional que transcribo comentando en color rojo lo que me va sugiriendo cada párrafo.
(13-08-15)
Niña de 11 años, víctima de violación, da a luz mientras Paraguay mantiene una estricta ley antiaborto
La información de que una niña de 11 años que resultó embarazada tras ser violada en repetidas ocasiones, aparentemente por su padrastro, ha dado a luz hoy, son un trágico recordatorio de la necesidad urgente de que Paraguay revoque su estricta ley anti-aborto, dijo Amnistía Internacional.
No Sra. su tiro no va dirigido a la diana correcta; la necesidad urgente es de que Paraguay endurezca las penas aplicables a alimañas capaces de violar y abusar de una niña (o de cualquier mujer) hasta tal grado que tengan verdadero efecto disuasorio.
“Nos complace saber que tanto ‘Mainumby’ como la recién nacida están en buena salud pero ‘Mainumby’ tiene suerte de estar viva. Solo el tiempo dirá la extensión de las consecuencias físicas y psicológicas de su terrible experiencia,” dijo Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional.
¡No se quede corta!
Verdaderamente (y lo celebramos) tienen suerte de estar vivas la mami y su hija recién nacida. Pero una suerte que no fue “por azar”, su suerte (especialmente de la recién nacida) viene trayendo causa de que la presión descomunal de su organización, junto a otras, NO CONSIGUIÓ SU FIN.
Por lo que respecta a (¿su preocupación?)  por las consecuencias físicas y psicológicas de su terrible experiencia [de violación y abuso], necesitarán tiempo, y mucha ayuda, para superarse; AUNQUE MENOS QUE si tuviese que haber sumado el dolor de sentirse responsable de haber abortado a la criatura [expresamente buscado por AI y otras].
 “El hecho de que ‘Mainumby’ no ha muerto no es una excusa para las violaciones a los derechos humanos que ha sufrido a manos de las autoridades Paraguayas, que decidieron jugar con su salud, vida e integridad a pesar de la enorme evidencia de que su embarazo era extremadamente ariesgado y a pesar de que es una niña víctima de violación.”
¡Qué insufrible contumacia de errar!
La violación de sus derechos y de todo su ser, estuvieron (en exclusiva) a manos su violador. En las manos de las autoridades Paraguayas estuvo su opción real (como así resultó) de salvar su vida y la de su hija, a pesar de la presión nauseabunda que se ejerció (sobre el gobierno, la mamita y su madre) por parte de quienes, carentes de todo escrúpulo, quisieron utilizar “el caso” como ariete para su “hoja de ruta abortista”.
 “La trágica historia de esta niña ilustra lo que está mal en cuanto a los derechos humanos de mujeres y niñas pobres y marginalizadas en Paraguay. Desde el hecho de que las quejas de su madre fueron ignoradas por semanas hasta la negación del tratamiento para proteger su vida. Es pavoroso que su historia continuará repitiéndose a no ser que Paraguay haga más para proteger a las víctimas de violencia sexual, despenalice el aborto y garantice la disponibilidad de anticonceptivos modernos y acceso a información sobre derechos sexuales y reproductivos.”
¡Qué insufrible contumacia de manipular para arrimar el “ascua a su sardina”!
Ciertamente, “La trágica historia de esta niña ilustra lo que está mal en cuanto a los derechos humanos de mujeres y niñas pobres y marginalizadas [y bebitos pendientes de llegar] en Paraguay”.  Pero no en el sentido que interesadamente manipulan a su favor… la historia continuará repitiéndose mientras persista “la necesidad urgente de que en Paraguay [como en cualquier otra nación]se endurezcan las penas aplicables, a las alimañas capaces de violar y abusar de una niña (o de cualquier mujer), hasta un grado tal que tengan verdadero efecto disuasorio.
 “Esta niña ya ha sufrido demasiado por el abuso sexual al que fue sometida y el embarazo que fue resultado de la violación. Las autoridades en Paraguay deben asegurarse que tenga acceso a todos los servicios de salud que necesite y que pueda continuar con su educación y que su familia inmediata reciba todo el apoyo psicológico, económico y social que necesiten, según lo deseen.”
La actuación a lo largo de este caso, de las autoridades de Paraguay hacen “presumir” que los cuidados de todo tipo que vengan derivados de la labor hasta ahora ejercida, estarán disponibles para la mami y su bebita. Y en todo caso, si no ocurriera, se los demandaríamos.

          Lo cierto y verdad es que un aborto no resuelve el trauma de una violación que se sigue de embarazo; de la misma manera que una buena ducha, o desinfección, nada resuelve en el caso de un abuso/violación no seguido de embarazo.
          Nada CLAMAN los abortistas contra el endurecimiento de penas para los abusadores/violadores,  porque están cegados para ver los derechos reales de los seres humanos, el primero de los cuales es que sea salvaguardada su vida y su dignidad.

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